Grandes almacenes al estilo coruñés

El cierre del último establecimiento de El Pote, en Perillo, pone fin al intento del comercio local por hacer frente desde mediados de los años sesenta del siglo XX a los gigantes del sector

11.08.2016 | 12:44

Desde sus orígenes, A Coruña fue una ciudad con una clara vocación comercial, por lo que esta actividad fue tradicionalmente una de las más pujantes. Los establecimientos coruñeses alcanzaron una notable fama no solo en la comarca, sino en toda Galicia, de donde acudían personas en busca de artículos que era imposible localizar en otras ciudades. Pero el avance de los tiempos trajo a España nuevas formas distribución comercial, como los grandes almacenes, que a partir de los años sesenta empezaron a expandirse por las principales ciudades y amenazaron la hegemonía que hasta entonces habían tenido las tiendas tradicionales.

Al igual que en otras localidades, la respuesta de los comerciantes fue la de tratar de adecuarse a los nuevos tiempos con la puesta en marcha de proyectos semejantes, aunque a una escala menor. El pionero en abrir unos grandes almacenes en A Coruña fue el comerciante Julio Conde Álvarez, quien en 1967 abrió El Pote en la esquina de Juan Flórez con Médico Rodríguez. Este empresario disponía de una larga experiencia, ya que había iniciado su trayectoria en 1930 en la plaza de Pontevedra dedicado a la ferretería que luego se amplió a los muebles y a la armería. Conde llegó incluso a abrir un concesionario de Austin Morris en la confluencia de Juan Flórez con Francisco Mariño.

Pero El Pote suponía un salto cualitativo muy destacado. En un solo edificio se vendía una variedad de productos muy amplia y en un ambiente de distinción que lo igualaba a los almacenes más exigentes de España, por lo que en aquellos tiempos se le comparaba con El Corte Inglés. Al año siguiente surgió otra iniciativa del mismo estilo, Barros Grandes Almacenes, situado en la calle Torreiro e impulsado por otra familia con honda raigambre en el comercio local que apostó por un estilo más popular, ya que sus precios eran mucho más bajos que los de su predecesor.

La competencia que se generó en la ciudad entre estos dos centros comerciales fue similar a la que mantuvieron en el resto de España El Corte Inglés y Galerías Preciados, ya que existían similitudes en su estilo empresarial. No tardó sin embargo en aparecer otro competidor más, Maisonfor, cuyo propietario, Carlos Maison, también tenía un amplio bagaje a sus espaldas gracias a los establecimientos For, pero cuya propuesta se vio limitada por las características del edificio en el que se instaló en la calle Real, puesto que era muy estrecho.

El éxito logrado por estos tres grandes almacenes hizo creer al comercio coruñés que actuarían como dique frente a la pretensión de las empresas foráneas de establecerse en la ciudad, aunque a comienzos de los años ochenta todos daban por hecho que las cadenas nacionales se implantarían en A Coruña.

El desembarco de El Corte Inglés en 1985 en A Cubela fue solo un avance de lo que venía por delante, ya que su impacto no llegó únicamente al comercio tradicional, sino también a los grandes almacenes locales, que vieron resentidas sus ventas casi de forma inmediata. Por si fuera poco, en los dos años siguientes abrieron sus respectivos hipermercados Continente y Alcampo, que incrementaron la presión sobre el comercio tradicional de la ciudad.

Con una ubicación privilegiada, el edificio de El Pote era un bocado apetecido por muchas empresas, por lo que la familia Conde no pudo resistirse a la oferta de la cadena hotelera Hesperia y acabó por cerrar su almacén en 2001, aunque mantuvo su actividad en la plaza de Pontevedra y en Perillo, donde contaba con un amplio local para la venta de muebles. Barros, enclavado en lo que en un tiempo fue el corazón comercial coruñés ya había arrojado la toalla en 1987 ante las dificultades para subsistir, mientras que Maisonfor lo hizo en 2000.

El cierre en las últimas semanas del negocio de muebles de El Pote en Perillo, que pasará a ser un concesionario de automóviles, pone ahora el punto final a una aventura empresarial iniciada por la empresa hace 86 años y a lo que fue una era dorada del comercio coruñés, que un día soñó con poder competir en igualdad de condiciones con los gigantes del sector.

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