La flota se despide entre la bruma

El desfile naval que puso fin a la estancia de The Tall Ships Races en A Coruña se vio afectado por la espesa niebla que había en la ciudad, que obligó a retrasar su salida una hora

15.08.2016 | 09:40
La flota se despide entre la bruma
El ´Santa María Manuela´, con la Torre de Hércules al fondo. Diferentes momentos de la parada naval de despedida de A Coruña de la regata The Tall Ships Races.

Si la llegada de la niebla en la tarde del sábado afectó ya al desarrollo de la Batalla Naval, la persistencia de este fenómeno atmosférico durante la mañana de ayer también tuvo consecuencias para la parada naval que sirvió de despedida a la flota de veleros participantes en la edición de este año de The Tall Ships Races. El plan inicial era que los barcos saliesen a primera hora hacia la ría de Ares para permanecer allí hasta el mediodía y dirigirse a esa hora hacia la costa de la Torre de Hércules para que fuesen divisados por los coruñeses.

Pero la intensa bruma que cubría el litoral coruñés habría hecho imposible que el público contemplase a los veleros, por lo que la organización optó por retrasar la hora de salida con el fin de esperar a que el calor y el viento levantasen el manto gris que ocultaba la vista de la ría. Con el paso de las horas la niebla comenzó a disiparse y quienes se apostaban en lugares como Adormideras o punta Herminia pudieron ver hacia las 13.30 horas como los primeros barcos se aproximaban desde la costa de Dexo, donde también muchas personas se concentraron para observar a esta singular flota.

Pero la presencia en aguas coruñesas de unos barcos de una estética tan distinguida animó además a los aficionados a la náutica a acompañarles en su recorrido por la ría, en la que fueron numerosas las embarcaciones, motos de agua e incluso piraguas que siguieron a la comitiva. La patrullera de la Armada española Atalaya se encargó de transportar a las autoridades que presidieron el desfile naval desde la zona de Os Pelamios, donde el buque militar quedó fondeado para recibir el saludo de todos los participantes en la regata, que lo rodeaban y posteriormente tomaban rumbo hacia sus respectivos puertos de destino.

La tripulación de la carabela portuguesa Vera Cruz protagonizó el momento más divertido de la jornada al saludar a gritos al público situado en la costa con un megáfono, al tiempo que cantaba y hacía la ola y se postraba al igual que hacen los espectadores de fútbol con los jugadores que marcan un gol excepcional, por lo que fue aplaudida por quienes la veían desde tierra. Los lusos trataban de agradecer así lo que debió ser una estancia agradable en la ciudad, pero en su afán de corresponder las atenciones recibidas se acercaron tanto a la costa que una embarcación de la organización tuvo que advertirles del peligro que corrían y les exigió que se alejaran.

El buque escuela venezolano Simón Bolívar, el más vistoso de los que tomaron parte en la regata, fue el encargado de cerrar el desfile, momento en el que el remolcador de salvamento SAR Gavia lanzó chorros de agua para poner el broche a cuatro días de vivencias de esta excepcional iniciativa náutica.

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