"Me enseñaron más que yo a ellos"

Once niños saharauis pasan este verano con familias de acogida coruñesas gracias al programa ´Vacaciones en Paz´, que organiza la Sociedade Galega co Pobo Saharaui

30.08.2016 | 09:38
"Me enseñaron más que yo a ellos"

"La experiencia es positiva en todos los aspectos, ya no concibo un verano sin un niño saharaui". Estas son las palabras de Joaquín Prieto, que, además de ser el delegado de Coruña y comarca de la Sociedade Galega co Pobo Saharaui (Sogaps), lleva veinte años acogiendo a estos niños a través de su programa Vacaciones en Paz, casi desde sus inicios.

Lidia Cousillas y su familia, sin embargo, llevan solo tres años participando en esta iniciativa y no saben si será el último. Ahora está en el paro y tiene tiempo para dedicarle al niño al que acogen, pero "no sé si el año que viene podré repetir por horarios de trabajo", lamenta Lidia Cousillas, aunque matiza que le "encantaría repetir", ya que a su familia le gusta mucho la experiencia y le gustaría que su niño saharaui volviera a ver a su bebé de nueve meses.

Los motivos que les llevan a participar en el programa son variados. En el caso de Joaquín Prieto, lo que le empujó a sumarse a esta iniciativa fue la "solidaridad", explica Prieto, "por lo que hicieron con este país, dejándolos sin territorio, que es achacable en parte a España". La motivación de Lidia Cousillas, sin embargo, fue más personal. Ella cuenta que decidió participar porque "siempre quise o adoptar, o acoger un niño, o hacer algún tipo de ayuda que tuviera que ver con la infancia porque siempre me gustó". Al no poder irse de ayuda humanitaria recientemente por "circunstancias de trabajo y otros motivos personales" y tras conocer a una chica de Sogaps que se lo sugirió, Lidia Cousillas decidió ofrecerse como familia de acogida en Vacaciones en Paz.

A John Aigi, trompetista en la Orquesta Sinfónica de Galicia afincado en la ciudad desde hace 25 años, y su mujer Olga Bel les pasó algo similar, ya que fue una amiga del músico la que les sugirió el programa hace ya tres años. "Decidimos coger una niña y ya es el tercer año que viene Hind", recuerda John Aigi, aunque lamenta que será "el último también" a no ser que se les permita ampliar. Olga Bel ya había querido participar en el programa con anterioridad, después de ver un programa en la televisión, pero había tenido problemas, ya que por trabajo no tenía suficiente tiempo para cuidar del niño. "Él, al trabajar en la Sinfónica, tiene mes y medio en verano. Pero dos meses... ¿quién tiene dos meses libres en verano?", lamenta Bel.

Al igual que Lidia Cousillas, la familia de John Aigi ahora tiene un miembro más en la familia. "Ahora tenemos nuestro bebé y es una experiencia maravillosa. Se llevan muy bien porque Hind tiene once años y es la mayor de cuatro hermanos, entonces le gusta cuidarlo, le da de comer" explica el músico, que recuerda que Hind "empezó a venir antes de tenerlo a él, fue como nuestro primer bebé, nuestra primera experiencia juntos".

Estas tres familias y las otras ocho participantes de Vacaciones en Paz en la ciudad en esta edición fueron recibidas ayer junto a sus niños de acogida en un acto en el Ayuntamiento en el que el alcalde, Xulio Ferreiro, destacó la "entrega y generosidad" de las familias que forman parte de esta iniciativa, y afirmó que estos niños tienen "un hogar en A Coruña ahora y para siempre".

Hind, que está pasando el verano en casa de John Aigi y Olga Bel, cuenta que en estos tres años en A Coruña ha aprendido a patinar, a andar en bici, a nadar, a coser y a cocinar. "¡Y a poner el lavavajillas!", bromea su tutora de acogida, que le recuerda otra de las habilidades que ha adquirido: poner las películas en el reproductor de blu-ray. "Lo pasé muy bien, fui a campamentos de verano, a la piscina, a la playa y al camping en Muros", recuerda la menor, que manifiesta su deseo de volver, aunque Olga Bel explica que, al tener ya once años y haber venido cuatro "nos dijeron que no podía, pero vamos a pedirlo igual".

Los niños no son los únicos que aprenden de esta experiencia, según cuenta Joaquín Prieto, que afirma que "me enseñaron más ellos a mí que yo a ellos, sobre todo a ser más humilde, que es una cuestión muy importante".

Cuando los niños regresan al Sahara, tanto Joaquín Prieto como la familia coruñesa de Hind afirman que se mantienen en contacto con ellos, sobre todo vía telefónica, a la espera de su próxima visita a la ciudad.

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