O BURGO

Mariscadores retiran 22 toneladas de mejillón y residuos de un parque privado de O Burgo

El colectivo prevé que necesitará cinco contenedores de 10.000 kilos frente a los cuatro que le había consignado la Xunta para el almacenaje de los desechos de una de las tres parcelas a regenerar

30.08.2016 | 09:30
Mariscadores retiran 22 toneladas de mejillón y residuos de un parque privado de O Burgo

Los mariscadores de la ría de O Burgo iniciaron ayer las tareas de limpieza de uno de los tres parques privados que carecen de actividad desde hace años y que, ahora, puede explotar la Cofradía. En esta primera jornada, los 29 mariscadores que se sumaron a estas labores de saneamiento retiraron de los lodos un total de 22 toneladas de residuos, sobre todo, mejillón que había crecido sin control en el parque Abella, pero también neumáticos y una valla de obra. Los mariscadores prevén que necesitarán cinco contenedores para almacenar toda la basura que extraerán de este banco frente a los cuatro que había calculado la Xunta que emplearían. La ría de O Burgo sigue cerrada al marisqueo desde el 19 de agosto por altos niveles de toxina lipofílica

La primera jornada de los mariscadores en la regeneración de uno de los tres parques privados en la ría de O Burgo que tienen su concesión caducada se saldó con la retirada de 22.000 kilos de residuos. La mayor parte de esa cantidad es de mejillón que, durante todos los años en los que los parques han estado huérfanos de actividad, ha crecido sin control en el parque de Abella, que ha sido el primero en el que el colectivo ha acometido labores de limpieza.

Además de los mejillones salvajes, los mariscadores se han encontrado también con tres ruedas de grandes dimensiones con unos hierros que, según el portavoz del colectivo de mariscadores, Manuel Baldomir, podrían haber servido en el pasado, como protección y defensa de los barcos, para que los navíos no chocasen contra los muelles. Entre los mejillones y los lodos había, además, una valla de obra, que también fue retirada.

En esta primera jornada de trabajo participaron 29 profesionales, una cifra que, según explica Baldomir, podrá variar cada día, ya que otros mariscadores de la Cofradía que quieran sumarse a las labores de limpieza podrán hacerlo si cumplen requisitos como estar al corriente de pago de las cuotas de la Seguridad Social.

El colectivo de profesionales estima que los cuatro contenedores de 10.000 kilos que la Xunta destinó para el almacenaje de los residuos retirados del parque de Abella no serán suficientes y que, al menos, les hará falta otro más para completar la extracción de todo el material sobrante. Y es que, la gran cantidad de mejillón que creció durante estos años provoca que se asienten también los lodos. Los profesionales tendrán que eliminar los mejillones de esta zona y, después, darle la vuelta al sustrato, para airearlo y que se quede por arriba el que está más saneado y para que, hacia abajo, esté el más enfangado e improductivo.

El colectivo planea realizar las labores de limpieza aprovechando periodos como el actual, en el que la ría de O Burgo está cerrada al marisqueo por altos niveles de toxina lipofílica. El veto se impuso el día 19 de agosto y, por ahora, todavía no se ha anulado.

En caso de que en los próximos análisis se levante la prohibición de extraer marisco, los trabajadores solicitarán a la Consellería do Mar que les conceda permiso para faenar durante cinco días en septiembre y que, el resto de jornadas, lo puedan emplear en las labores de regeneración de la ría. Y es que, como en las tareas de extracción, los mariscadores dependen de las mareas, de cuánto suban y cuánto bajen para poder trabajar. En la jornada de ayer, por ejemplo, no pudieron llegar a todas las zonas que pretenden limpiar, ya que la cota de la marea se lo ha impedido y tendrán que esperar a otro día, en el que el agua baje más para poder adentrarse en estas áreas.

El colectivo de mariscadores prevé finalizar en septiembre el saneamiento de estos tres parques -uno está a la altura de la urbanización A Ría, junto al paseo marítimo de Culleredo, y, los otros dos, al pie del hospital Materno Infantil- para, en octubre, poder sembrar semilla de almeja.

El colectivo de mariscadores se ha enfrentado durante este año a varios cierres de la ría, tanto por toxinas como por hidrocarburos. A los pocos días que han podido faenar, los profesionales suman otras dos derrotas, la del furtivismo y la de la mortandad de las almejas, sobre todo, la de la clase fina, que es la más cotizada. Los trabajadores no consiguen llegar ni a la mitad del cupo máximo por persona y día de extracción de marisco fijado.

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