Nueva campaña en el Castro de Elviña

Siete décadas de excavaciones

Los primeros trabajos se realizaron en el yacimiento en 1947 y continuaron diez años, se paralizaron hasta 1985 y ahora pretenden llegar a su fase definitiva

04.09.2016 | 01:30
La croa, zona más elevada del castro, vista desde la terraza inferior.

Luis Monteagudo, un apasionado de la historia antigua de la ciudad, fue el iniciador de las excavaciones en el Castro de Elviña en 1947. Su labor fue continuada por José María Luengo hasta 1957, aunque ahí se abrió un largo periodo hasta que el entonces director del Museo Arqueológico, Felipe Senén López, retomó los trabajos y propuso actuaciones de importancia que no llegaron a llevarse a cabo. José María Bello prosiguió las excavaciones al inicio de este siglo y el próximo año comenzará la que se intenta que sea la última fase de un proyecto que comenzó en el año 2008 y debía haber terminado en 2012

Sesenta y nueve años después de que se acometieran las primeras excavaciones en el Castro de Elviña para desentrañar cómo se desarrollaba la vida en este poblado, el Concello, gracias a la subvención que recibirá del Ministerio de Fomento, continuará los trabajos en este yacimiento arqueológico, pero no tanto para proseguir las investigaciones sino para hacer que sea comprendido de un modo más fácil por quienes lo visitan.

Tras el abandono del castro, el lugar cayó en el olvido, aunque documentos medievales mencionan su existencia. Los terrenos acabaron en manos privadas y hubo que esperar a 1947 para que se llevara a cabo la primera excavación, que fue dirigida por Luis Monteagudo. Este investigador había recorrido todos los alrededores de la ciudad en busca de yacimientos arqueológicos y no solo trabajó en el Castro de Elviña, sino también en el de Monte das Arcas, en el límite con Arteixo, un enterramiento de la Edad de Piedra.

La actuación desarrollada en ese momento permitió descubrir que el castro contaba con estructuras revelaron la presencia de estructuras relevantes, como los torreones monumentales existentes en la entrada sureste del poblado y la llamada casa de la exedra. Monteagudo fue relevado al año siguiente de haber iniciado su labor por José María Luengo, quien hasta 1957 prosiguió las excavaciones en lo que se considera como la el primer recinto externo del castro, en el que salieron a la luz el denominado Templo Fálico, el aljibe y el conocido como Tesoro de Elviña.

Pero al concluir las excavaciones de Monteagudo, el castro quedó sumido en el abandono durante más de veinte años, ya que hasta que Felipe Senén López Gómez no retomó la actividad en 1979 el lugar permaneció al margen de la actividad arqueológica, a pesar de su importancia para la comprensión de la historia coruñesa. El entonces director del Museo Arqueológico actuó en el yacimiento hasta 1985 y reclamó la puesta de un marcha de un plan para recuperarlo, del que debían formar parte la expropiación de los terrenos, la retirada de la torre de alta tensión situada en la parte más elevada y la creación de un parque arqueológico en el que se expusieran todos los hallazgos realizados en el lugar.

Durante esta etapa se volvió a trabajar en puntos del castro que ya habían sido excavados en los años precedentes, aunque ahora con medios y métodos más avanzados, al tiempo que se recuperaron estructuras que había quedado abandonadas, como la casa de la exedra.

En 2001 el Concello y la Universidad de Santiago elaboraron el plan director del Castro de Elviña, que tenía por objetivo recuperar este yacimiento prehistórico y transformarlo en un equipamiento cultural. Ese documento hizo posible la expropiación de los terrenos y el reinicio de las excavaciones, que fueron dirigidas desde 2002, por José María Bello, en aquel momento responsable del Museo Arqueológico, aunque de nuevo el castro estaba invadido por la vegetación y las construcciones estaban dañadas.

Fue también entonces cuando surgió la idea de construir en el lugar lo que se llamó la Casa de los Antepasados, presupuestada en 38 millones de euros y que debía inaugurarse en 2007, aunque esta iniciativa que debía financiar el Gobierno central nunca pasó de ser un proyecto. Bajo la dirección de Bello, en el castro se llevó a cabo una intervención ambiental que modificó totalmente el aspecto del yacimiento, así como sondeos en todos los recintos del poblado que se aprecian en la superficie. También se excavó en la zona suroeste de la parte más elevada del poblado, y en la que la rodea en el primer recinto externo, además de en el sector sur del segundo recinto externo.

Estos trabajos concluyeron en 2009, aunque el año anterior el Concello y Fomento habían firmado el convenio para continuar las excavaciones mediante un proyecto dotado con 1,7 millones de euros y que debía concluir en 2012. Las intervenciones se reanudaron, entre ellas la retirada de la torre de alta tensión en 2015, pero diferentes problemas llevaron a que aún esté pendiente la última fase del proyecto, que debe iniciarse en los próximos meses y que será clave para hacer que el castro sean un lugar atractivo para su visita.

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