110 años de la revolución del agua en A Coruña

El depósito escondido que cambió la ciudad de A Coruña

El tanque de Monte Alto, el primero en A Coruña y aún en activo, revolucionó los hábitos vecinales con la llegada del abastecimiento privado y, en paralelo, el desarrollo urbanístico más allá de los barrios medievales

18.09.2016 | 13:05
El depósito con su aspecto original, en una imagen cedida por la Empresa Municipal de Aguas.
El depósito con su aspecto original, en una imagen cedida por la Empresa Municipal de Aguas.

Una ciudad bulliciosa se abría hace 110 años a la modernidad. Un 1906 que vio nacer al Dépor, la Academia Galega y la Estrella Galicia. Llovían las ideas pero no caía ni gota del cielo. Al igual que este año, se registraba un verano de sequía impresionante, tanto que el alcalde ordenó traer agua en tren desde Curtis. El agotamiento apuró el inicio de la construcción del sistema de abastecimiento de Monte Alto, que permitió la llegada de agua a los hogares de una gran parte de A Coruña. Fue el primer depósito del municipio y aún está en uso. Era entonces un edificio que se imponía en un barrio virgen. Hoy está oculto a los ojos de sus propios vecinos bajo la plaza donde se ubica el centro cívico del barrio. Su construcción, que se remató un año después con bombas de palenque, fue un hecho de extrema relevancia para la vida diaria de los coruñeses, obligados como estaban a acudir las fuentes públicas para poder acceder al agua.

El cambio hacia un sistema que garantizase el abastecimiento privado tenía como proyecto clave el depósito de Monte Alto. Como explica el profesor de la Escuela de Ingeniería de Caminos y coautor del libro El abastecimiento de agua a La Coruña, Carlos Nárdiz, este se construyó "siguiendo el proyecto de aprovechamiento de aguas del río Barcés", de 1903. La estructura, con planta rectangular y 8.000 metros cúbicos, fue construida de manera estratégica al situarse en "la cola de la conducción inicial de distribución, a 40 metros sobre el nivel del mar". Esto permitió proporcionar "cierta regulación de los consumos al estar a una altura adecuada" y "pasar de unos 20 litros por segundo a unos 100", además de suministrar agua a todas las zonas de la ciudad a excepción de algunas calles de Atocha Alta en las que, "al estar a una mayor altura, el agua llegaba sin la presión suficiente", problema que se solucionaría en posteriores ampliaciones, dice el ingeniero.

El director de infraestructuras de Emalcsa, José Manuel Orejón, y uno de los trabajadores más veteranos de la empresa, Roberto Catoira, explican que el proyecto de aprovechamiento de aguas del río Barcés "se extendía a lo largo de 25 kilómetros y contaba con nueve sifones y nueve acueductos para poder salvar los desniveles del terreno". Según comentan, el recorrido "incluía registros para comprobar el caudal cada cien metros". Este río fue explotado durante años en solitario hasta la década de los cuarenta, cuando "comenzó también a recogerse agua del Mero". La principal función cumplida por el depósito de Monte Alto, señalan, era la de "compensar los consumos" en las horas en las que el agua consumida superase a la directamente suministrada en la traída.

Orejón y Catoira destacan el hecho de que el depósito de Monte Alto fuese pionero en la ciudad al introducir el hormigón armado en este tipo de infraestructuras, una técnica que "era muy nueva y difícil de calcular con precisión" pero que ofrecía "muchas ventajas, la posibilidad de mejorar la estructura y de ganar espacio". Esto también ayudó a la realización de la cubierta plana, lo que permitía "aumentar la rapidez y la efectividad" del sistema.

El antes del depósito

La necesidad de construir este depósito se hizo patente con la sequía del año 1906, que comenzó en un verano similar al actual, marcado por la ausencia de precipitaciones. La escasez de lluvia afectó mucho a la vida diaria, ya que la cantidad de agua disponible para la población se redujo considerablemente. Por temor a posibles conflictos derivados de las restricciones, el Ayuntamiento prohibió al sector industrial abastecerse de las fuentes públicas. Los meses pasaban, la lluvia no llegaba y las colas en las fuentes crecían. Tal fue la situación, que en octubre de aquel año el alcalde llegó a un acuerdo para traer diariamente en tren 20 o 30 toneladas de agua desde Curtis, según recoge la prensa de la época. Aquel verano sería al fin la fecha de inicio de las obras que un año más tarde proporcionarían la ansiada estabilidad.

El sistema con el que contaba la ciudad para abastecerse antes de que se instalase el tanque de Monte Alto se basaba en los llamados "viajes del agua", con destino final en las fuentes públicas de las que los vecinos sacaban el agua potable que necesitaban. Según Carlos Nárdiz, estos "viajes" procedían de diversos puntos como el de Vioño, en funcionamiento desde la segunda mitad del siglo XVI, y el de San Pedro de Visma, procedente de la segunda mitad del XVIII. El ingeniero indica que estos caudales eran "pequeños e insuficientes para la ciudad" y abastecían unas fuentes públicas que generaban "problemas sanitarios como brotes de tifus".

El fin de las fuentes públicas

Para Nárdiz, el suministro de aguas gracias al depósito de Monte Alto supuso "un gran salto, no solo de caudal, sino también en términos de calidad del agua y de condiciones sanitarias", que permitió hacer llegar este bien a toda la zona de Pescadería y de Monte Alto. En 1907 se hacía el primer ensayo y el primer llenado del depósito, en aquel momento todavía a cielo descubierto, un hecho que reunió a un sinfín de vecinos curiosos y para el que se dispararon bombas de palenque. Un año después se terminaba la cubierta, con una comilona para los obreros que participaron en los trabajos, y finalmente en mayo de 2010 el Gobierno civil daba la autorización para su puesta en marcha.

A pesar de la algarabía popular, el inicio del funcionamiento del sistema, no estuvo exento de polémica y protestas ya que, como relata Nárdiz, aunque permitía garantizar unas condiciones sanitarias mayores que los viajes de agua, los ciudadanos no estaban dispuestos a pagar las tarifas establecidas para acceder al servicio. De esta manera, algunos ciudadanos continuaron haciendo uso de las fuentes públicas, gratuitamente, hasta que en los años treinta el Concello prohibió su explotación por razones sanitarias y acabó con la duplicidad de accesos al agua presente en el municipio.

Según el profesor de la Universidade da Coruña, en esta época la ciudad aún estaba en trámites para la urbanización del Ensanche ante la progresiva falta de espacio en las zonas de origen medieval de la Ciudad Alta y Pescadería. La urbanización de María Pita, que "suturaba" ambos barrios, aún estaba en ciernes pero la desaparición de la muralla de separación constituyó un primer paso para una urbe más unida. De esta manera, en esta primera década del XX, "la ciudad estaba bastante limitada a la calle de Juana de Vega y a algún desarrollo suburbano en los alrededores de lo que hoy es Linares Rivas".

El depósito en la actualidad

Hoy en día el depósito de Monte Alto, situado en la calle Vereda del Polvorín, está oculto bajo una plaza ajardinada, por lo que pasa desapercibido a la vista de los transeúntes. Para Nárdiz, esta situación "podría cambiarse para hacer visible la estructura" ya que, según él, "tiene un valor patrimonial dentro de la ciudad". Los representantes de Emalcsa, por su parte, creen que la propuesta de dar visibilidad al histórico depósito es "complicada" de llevar a cabo debido a la estructura edificada en la parte superior.

El depósito de Monte Alto ha cambiado su uso con el paso de los años. Pasó de ser el único existente en la ciudad a cumplir "una función de regulación" que resulta "vital" al servir como punto de bombeo de toda el agua consumida en el barrio hacia el nuevo depósito, llamado El Vigía. A pesar de esto, tanto Orejón como Catoira coinciden al asegurar que el tamaño del histórico depósito es excesivo, ya que únicamente sería necesaria una capacidad de mil metros cúbicos frente a los 8.000 con los que cuenta. Indican que, en el caso de hacer una nueva zona de bombeo para sustituir este, se construiría más cerca de El Vigía.

Según los datos de la empresa de aguas, un total de 6.785 viviendas dependen de la antigua instalación de Monte Alto para acceder a los 540.000 metros cúbicos que pasan por esta estructura anualmente.

El antiguo depósito de Monte Alto se mantiene como parte de la maquinaria que hace funcionar el sistema de abastecimiento en la actualidad, basado en el proyecto de abastecimiento de aguas de A Coruña que diseñó el ingeniero de caminos Luciano Yordi en 1965. Este proyecto, que fue ampliado y mejorado en numerosas ocasiones, tuvo un hito en la construcción de la actual presa de Cecebre. Según Nárdiz, esta iniciativa era "ambiciosa y estaba preparada para una posible ampliación futura de la ciudad pero no se abarcó por completo por motivos económicos" por lo que en su lugar se construyeron los depósitos elevados que "permitieron todo el desarrollo urbano posterior".

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