El precio de meter la tijera a la seguridad

05.10.2016 | 00:58

El riesgo de hablar de recortes, a secas, sin concretar sus efectos en la vida cotidiana, es que la repetición termina funcionando como una vacuna que nos inmuniza y nos deja indiferentes ante ellos. Personalizar los efectos de la tijera con la que el Gobierno, siguiendo sin rechistar las directrices de la Unión Europea, reduce el gasto público ayuda a comprender mejor la repercusión de esas políticas. En A Coruña, en las últimas semanas, hemos tenido dos ejemplos en la seguridad. La Policía Nacional ha prorrogado a octubre el cierre de la Oficina de Denuncias y Atención al Ciudadano de la avenida do Porto -antigua Alférez Provisional- durante las noches y los fines de semana, por falta de personal, lo que obliga a desplazarse a la comisaría de Lonzas. A esta decisión, se une, desde ayer y por el mismo motivo, el cierre, por la tarde, de la Unidad de Atención a la Mujer, la única con un equipo especializado en violencia de género. Supone un paso atrás importante en el tremendo avance que supuso ofrecer atención y asesoramiento específicos a las víctimas de violencia de género, a las que, en muchas ocasiones, tanto cuesta dar el paso de denunciar el maltrato. Recortar para cuadrar el déficit tiene estas consecuencias si no se mide la tijera, que debemos dejar bien lejos de la sanidad, la educación y la seguridad.

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