Un hombre de 57 años fue condenado a sesenta días de trabajos en beneficio de la comunidad por agredir a su hermana durante una discusión en el domicilio familiar, situado en Labañou, en el que ambos convivían con sus padres. El procesado reconoció ante el magistrado del Juzgado de lo Penal número 1 de A Coruña que sobre la una de la tarde del 7 de febrero de 2016 inició una disputa con la víctima en el interior del piso, durante la que la emprendió a golpes contra ella. Así, admitió que se abalanzó sobre su hermana, la agarró por los pelos y le propinó golpes en la cara y cabeza hasta que cayó al suelo, donde continuó dándole patadas "hasta que se cansó", según destaca el juez de Penal 1 en el fallo. A la mujer le arrancó un mechón de pelo y le causó contusiones en diversas partes del cuerpo, por lo que requirió de una primera asistencia médica. En curar de las lesiones tardó ocho días, ninguno de los cuales estuvo incapacitada para realizar sus tareas habituales.

El procesado fue arrestado el día de los hechos y permaneció retenido hasta que fue puesto en libertad al día siguiente por la titular del Juzgado de Instrucción número 6. El magistrado le impuso como medida cautelar la prohibición de aproximarse a menos de cien metros de su hermana, de su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro lugar en el que se encontrase, así como de comunicarse con ella por cualquier medio, hasta que se celebrase el juicio y se le notificase la sentencia.

La vista oral, prevista para finales del mes pasado, no se celebró porque el abogado defensor llegó a un acuerdo sobre la pena con la Fiscalía, por lo que el imputado se declaró culpable y el titular de Penal 1 dictó sentencia oral en la sala. Contra el fallo no cabe recurso porque fue dictado con la conformidad de todas las partes implicadas en el proceso.

El imputado fue condenado por cometer un delito de violencia doméstica, agravado por ocurrir en el domicilio familiar, a sesenta días de trabajos para la comunidad, así como a la privación del derecho a la tenencia y porte de armas durante tres años, lo que supone la pérdida de vigencia de la licencia, y la prohibición de aproximarse a su hermana y de comunicarse con ella durante dos años. El representante del Ministerio público demandaba en su escrito de calificación que el juez impusiese al acusado un año de prisión, tres años de privación del derecho a portar armas y tres años de alejamiento de la víctima.