Crítica

Futuro perfecto

13.06.2017 | 00:50

Desde hace siete años, la Sinfónica mantiene un programa educativo, Son Futuro, para niños de entre 8 y 15 años. En la actualidad, son unos ochenta muchachos que se integran en dos grupos de acuerdo con su edad. Sin duda, son futuro. Y un futuro que se adivina perfecto. Pero también son ya presente, porque los dos grupos orquestales poseen una calidad más que notable. En el concierto del domingo, los más pequeños tocaron muy bien las dos suites, integradas por obras de Haendel y de Mozart, que agrupó y transcribió el húngaro Soós András. E interpretaron como bis, con singular perfección, una danza de los indios americanos. El público, entre el que se contaban numerosos familiares de los intérpretes, los aclamó repetidas veces. El grupo formado por adolescentes interpretó tres obras y amplió el programa con dos bises. Preciosa versión de dos fragmentos de la cantata de Bach y brillante lectura de la transcripción para arcos de algunos pasajes de tres conocidas bandas sonoras de John Williams ( La guerra de las galaxias, Parque jurásico e I ndiana Jones), con una sensacional intervención de la concertino, María Rodríguez Estévez, paradigma de futuro y de presente. La interpretación de la obra del joven compositor coruñés, Hugo Gómez-Chao, Dos estudios para orquesta de cuerdas, constituyó un verdadero acontecimiento. Se trataba del estreno absoluto de una obra contemporánea, muy interesante, aunque de notoria dificultad; auténtica prueba de la cual los jóvenes salieron airosos. Los bises renovaron el entusiasmo del público: Allegro, del Concerto grosso opus 6 nº 1, de Haendel; y Danza, último movimiento de la Suite Brook Green, H 190, de Gustav Holst.

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