Planes para un hábitat digno

Los poblados y su gente, por dentro

Los técnicos destacan que tienen que "motivar" a los chabolistas para que abandonen sus hogares, ya que un piso tiene más gastos y que deben luchar contra el "rechazo social"

29.10.2017 | 02:29
Antigua nave de La Toja, en A Pasaxe.

Para que el plan de acceso a una vivienda normalizada funcione y sea una solución definitiva, los técnicos identifican varios retos, como animar a los chabolistas a que den ese primer paso, que se sumen al proyecto y abandonen los que han sido sus hogares durante tantos años. "No están motivados para el cambio debido a las condiciones establecidas por el plan. En general, prefieren subvenciones a fondo perdido para la compra de vivienda, aspecto no contemplado en el plan [de acceso a un hábitat digno] debido a fracasos anteriores. Esto hace que no perciban que se les está ofreciendo una oportunidad de mejorar", concluyen los técnicos en el primer informe de trabajo del Equipo Hábitat, que describe la situación actual en los asentamientos chabolistas, pero también cuáles son sus objetivos. Y es que, la hoja de ruta que actualmente sigue el Concello para la erradicación del chabolismo en la ciudad, -redactada por Arquitectura sen Fronteiras- propone la puesta en marcha de itinerarios personalizados para las unidades familiares que residen en estos asentamientos, para que salgan de ellos, pero con formación sociolaboral y no solo con ayuda económica, para paliar el riesgo de volver a las infraviviendas cuando se les acabe la aportación monetaria.

Los técnicos encargados de hacer realidad este plan también señalan que han de luchar contra "la escasa voluntad" de algunos de los chabolistas para hacerse cargo de responsabilidades más allá de las fronteras de los asentamientos, como el pago de "tasas, impuestos" o rentas, y es que, como no tienen que hacer frente a recibos de suministros cada mes, los técnicos concluyen que su modo de vida actual es "mucho más económico" que el que tendrían en una vivienda normalizada.

A esto se le suman otras dificultades, como la alta tasa de desempleo que atenaza a este sector de la población y también "el rechazo social" al que se ven sometidos cuando buscan alquilar un piso en el mercado libre. "Es especialmente difícil encontrar apartamentos pequeños para las unidades de convivencia compuestas por un miembro o una pareja, ya que este tipo de viviendas son las más demandadas por la sociedad", explican los técnicos en su informe.

Frente a estas dificultades, el balance de las familias realojadas es "muy positivo" en los meses que han pasado en su nueva vivienda, es por ello por lo que los técnicos prevén entrevistar a los beneficiarios de estas ayudas para "detectar las posibles mejoras" que se puedan integrar en la aplicación del plan, así como también utilizar su experiencia para abrir el camino del cambio de vivienda entre las familias "más reticentes" a abandonar sus poblados.

Estas reservas a mudarse vienen también por su actividad laboral, que ejercen "en muchos casos de manera informal". En A Pasaxe, por ejemplo, los residentes viven cerca de la ría y tienen espacio para el almacenaje de residuos, y es que, muchos de los chabolistas trabajan en la recogida de chatarra y en el marisqueo, aunque no siempre cuenten con todos los permisos para hacerlo. Así que, en el desarrollo del plan, el equipo para el acceso a un hábitat digno, concluye que A Pasaxe se encuentra "en una situación de emergencia social" y es por ello por lo que se ha empezado por ayudar a estas familias frente a las que residen en otros asentamientos. El foco está puesto en ampliar el número de familias reubicadas en la ciudad, que actualmente asciende a once, pero que el plan pretende ampliar en breve.

Desde el 2 de octubre, por ejemplo, se imparten cursos de alfabetización para adultos y actualmente también se estudia la manera en la que los beneficiarios de estas ayudas pueden saldar sus deudas con la Administración municipal adquiridas, por ejemplo, por el impuesto de rodaje de unos vehículos que ya no existen y que, por lo tanto, no pueden dar de baja. Esta iniciativa incluye desde la condonación de la deuda en casos de poca cuantía hasta la puesta en marcha de un plan de ahorro en cantidades grandes, para que estos vecinos no pierdan las ayudas que el Concello les pueda ofrecer.

En As Rañas, que se presenta como un lugar "aislado" y bajo la amenaza de la expropiación de las casas, el trabajo se debe focalizar, según los técnicos, en los adolescentes para ofrecerles oportunidades y herramientas laborales y sociocomunitarias para ayudarles a salir del poblado. El análisis dice que las viviendas, a pesar de ser precarias, no suponen la mayor urgencia del asentamiento. Sí que lo es la red eléctrica, que por ser tan precaria, ofrece riesgo de electrocución e incendio a los vecinos.

En O Portiño, las necesidades están enfocadas a mejorar las "condiciones físicas de las construcciones", también en el acondicionamiento del centro social y sus inmediaciones, así como en la regularización y la actualización de los títulos de arrendamiento de las viviendas municipales, ya que los edificios y los terrenos son municipales, pero al amparo de ellos se instalaron otras infraviviendas construidas por los propios vecinos. La orientación laboral se abordará "en una segunda fase".

Pero ¿qué pasa con los chabolistas que han dejado de serlo? ¿Cómo ha tratado el tiempo a todas aquellas familias que se acogieron a planes de erradicación de los asentamientos precarios porque suponían un obstáculo para el desarrollo urbanístico de la ciudad? Este primer informe también habla de ellos, de los que salieron de Penamoa y Orillamar y también de los antiguos residentes en asentamientos precarios que se fueron a vivir a otros concellos.

Sobre los beneficiarios del plan de desmantelamiento de Penamoa, los informes de Afundación, la entidad titular del convenio encargada de ayudarles en la transición a una vivienda normalizada, explican que las familias que se acogieron al plan "cuentan con un alto grado de cumplimiento de su programa y con una inserción social efectiva, como posibles adjudicatarios de una vivienda municipal", cuatro de ellas incluso destacan por su buena respuesta al proyecto. El hecho de que este programa proporcionase "una solución habitacional temporal" permite que los beneficiarios se puedan sumar. después, al plan de acceso a un hábitat digno.

Sobre los vecinos que fueron realojados en viviendas municipales para desmantelar los arcones de Orillamar, el informe señala que la falta de "seguimiento por parte de la Administración" ha derivado en que los adjudicatarios de estos 44 pisos -que tienen unas rentas protegidas, más bajas que las del mercado libre de alquiler- tengan "una tasa de pago" de las mensualidades "casi nula". Los técnicos indican también que, actualmente, los residentes "no se implican en las tareas de cuidado y mantenimiento de la edificación, por lo que las zonas comunes, así como la mayoría de las privadas, presentan un estado de conservación muy deficiente". Le tira de las orejas también a la Administración, ya que considera que tampoco hizo sus deberes, así que, para este enclave, los técnicos proponen una actuación para mejorar la convivencia y para que los residentes abonen sus recibos.

En el caso de los chabolistas que, al dejar el asentamiento se instalaron en otros concellos, el texto establece un convenio de coordinación de los departamentos de Servicios Sociales de ambas administraciones, para que algunos casos puedan ser "tratados de manera conjunta con el equipo Hábitat" y los técnicos de su lugar de residencia. Este acuerdo de coordinación que nació con el Concello de Culleredo, por ser el que más chabolistas realojados tiene, sobre todo procedentes de A Pasaxe, es extensible a otros municipios, como Cambre, Oleiros, Carral, Sada y A Laracha.

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