CARLOS MÁIZ, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN GALLEGA DE PEDIATRÍA DE ATENCIÓN PRIMARIA
Pablo López.A Coruña
El doctor Carlos Máiz afirma que uno de los grandes peligros del consumo de alcohol en los menores y en los jóvenes es la posibilidad de que los bebedores de fin de semana desarrollen una adicción que los incapacite para disfrutar del ocio nocturno sin emborracharse. El pediatra informa de que hasta un 10% de los consumidores pueden volverse crónicos.
-¿Cuáles son los problemas de salud más graves ligados al consumo de alcohol en los menores y en los jóvenes?
-Hay que diferenciar entre problemas físicos y problemas psicológicos. El problema físico más grave es el coma etílico, que puede conllevar la muerte. Por otra parte está el alcoholismo, que se relaciona con problemas psicológicos. Existen jóvenes que se vuelve incapaz de relacionarse con los demás si no bebe alcohol. Finalmente, está el hecho de que el alcohol aumenta las conductas de riesgo, tanto en la conducción como en el comportamiento sexual.
-¿Qué tipo de individuos son los más vulnerables?
-Todos pueden desarrollar una adicción, aunque corren más peligro aquellos con un carácter tímido, con baja autoestima o con problemas legales y familiares, que toman el alcohol como un sedante.
-¿A partir de qué cantidades ingeridas puede resultar peligroso el alcohol?
-Hay cifras orientativas pero hay que tener en cuenta que dependen de varios factores como el sexo, la masa corporal o la capacidad de cada cuerpo para metabolizarlo. Lo que está claro es que las cantidades que se consumen en el botellón están por encima de lo normal.
-¿Corren los jóvenes que hacen botellón, si sólo beben durante las noches de fin de semana el riesgo de convertirse en alcohólicos?
-Hay alcohólicos de fin de semana que, como dije antes, tienen una dependencia psicológica más que física. Cuando yo estudiaba en la universidad, recuerdo que los jóvenes salíamos y, como accidente, nos emborrachábamos. Ahora, sin embargo, hay gente que sale con el objetivo marcado de emborracharse. Ha cambiado la cultura.
-¿Es mayor el peligro en el caso de los menores?
-Por el tamaño de su organismo, los daños son mayores. El número de menores que consumen alcohol de forma abusiva ha aumentado de forma preocupante en los últimos años.
-¿Han detectado los médicos un aumento de las enfermedades relacionadas con el alcohol en los pacientes jóvenes?
-En los jóvenes, como enfermedades como la cirrosis son a largo plazo, no se ha detectado un aumento significativo. Sin embargo, sí se ha detectado un aumento de los embarazos no deseados, algo que los médicos asociamos en parte a la desinhibición sexual que provoca el alcohol en el contexto de las noches del fin de semana.
-¿Pueden sufrir los jóvenes que hacen botellón daños irreversibles?
-Para los jóvenes lo más peligroso son los accidentes de tráfico, el resto puede recuperarse con el tiempo si el individuo deja de beber aunque hay algunos jóvenes a los que les cuesta aprender a relacionarse sin recurrir a la bebida.
-Como pediatra, ¿a qué atribuye el aumento del consumo de alcohol en los menores?
-Se ha perdido la perspectiva del riesgo. La gente piensa que el alcohol no conlleva riesgos y que no es una droga como las otras. No debe olvidarse que el alcohol es muy adictivo y que hasta un 10% de los consumidores pueden volverse crónicos.
-Además, en el botellón también se consumen otras sustancias.
-Un porcentaje alto de los bebedores que participan en el botellón consumen otras sustancias como el cannabis y la cocaína. Los que no perciben los riesgos empiezan por el alcohol y luego llega lo demás.
-¿Qué opina sobre el problema social y vecinal que ha generado el fenómeno del botellón en la ciudad?
-En esta sociedad, los jóvenes no disponen de una forma de ocio distinta y no tienen suficiente dinero para ir a los bares. De alguna manera, la propia sociedad tiene que buscar alternativas, en sitios donde no molesten y organizadas por los propios jóvenes.
-Quizás, como usted comentó en alguna de sus respuestas, el alcohol se ha convertido en el eje fundamental del ocio nocturno.
-El alcohol siempre ha estado presente pero hay que consumirlo de forma responsable e intentar acabar con la moda de que no hay más forma de divertirse que la que proporcionan las salidas nocturnas. Los jóvenes tienen que aprender a disfrutar también en otros momentos del día y con otras actividades. No creo que prohibir el botellón sea la solución. Más bien hay que intentar guiarlo y vigilar sus consecuencias negativas.