Ramón Rodríguez Ares.
Hace unos días se reunían en Barcelona los tres representantes nacionalistas de las comunidades autónomas históricas, Anxo Quintana, vicepresidente de la Xunta de Galicia; Artur Mas, presidente de CIU y candidato a la Generalitat, y José Jon Imaz, presidente del PNV, cargo que dejará en breve.
En esta reunión los galeusquianos hablaron de sus sueños independentistas y de la coordinación de esfuerzos para intervenir en los futuros gobiernos españoles dándoles estabilidad siempre que se acepten sus reglas de juego, ¡claro! Hablaron de convencer a la sociedad de la aceptación de la realidad de la identidad nacionalista y de un estado plurinacional y plurilingüe. Anxo Quintana expuso su superada teoría, asegurando que el modelo nacional promovido por los grupos nacionalistas, no sólo son buenos para estas comunidades si no también para el conjunto del Estado español.
En primer lugar, la aceptación de la realidad que alude es un hecho desde que las regiones han pasado a tener autonomía; si se refieren a la aceptación del separatismo, eso no es una realidad. Por otra parte, convendría que explicara Quintana para quedar todos sabidos, por qué el modelo nacional que propugna dice que es bueno o positivo para toda España. ¿Por qué es bueno para toda España que en Galicia sólo se hable gallego y se estudie en gallego? ¿Por qué es bueno para España que se convierta en un reino de Taifas? Esos experimentos y políticas excluyentes y cerradas de crear fronteras entre hermanos no encajan en una Europa comunitaria ni en un mundo globalizado.
Popper dice que "la religión nacionalista es fuerte. Muchos están dispuestos a morir por ella, con la creencia ferviente de que es moralmente buena y fanáticamente verdadera". El sociólogo también afirma que estas personas están tan equivocadas como sus análogos comunistas, "pocos credos han engendrado más odio, crueldad y sufrimientos innecesarios que la creencia en la justicia del principio nacionalista". Vamos mal por ese camino.
Y digo yo, Quintana, Mas e Imaz cuando se reunieron ¿en qué idioma hablaron?, seguramente que en español, para poder entenderse.