José Manuel Gutiérrez.A Coruña
La afición culinaria de Pedro Boedo -miembro del Club Gastronómico Fonseca, el más antiguo de A Coruña- ha favorecido que fuese elegido como la segunda persona que se encargará de dirigir la elaboración de un menú para los clientes del restaurante Pazo de Vilaboa en las veladas que el establecimiento reserva una vez al mes para los cocineros aficionados.
Tras el éxito de la experiencia realizada con Chau Fernández-Gago Puga, la cocina del pazo se abrirá el próximo día 13 a este empleado del sector bancario y directivo del Real Club Náutico, ampliamente conocido en la ciudad por su sobrenombre de Cocó.
Con el ánimo de intentar sorprender a los comensales que se acerquen al singular restaurante en la noche del jueves, Boedo abrirá su menú con un fumet de trucha, plato del que asegura que no es habitual en las cartas de los locales gallegos y que él conoció en
El Bierzo, por lo que busca la originalidad con esta elección.
La segunda parte de la oferta culinaria que planteará Cocó
Boedo es una receta familiar que se elaboraba tradicionalmente en su casa y que hoy en día conservan todos los miembros de este amplio clan coruñés, formado por catorce hermanos. Bajo el nombre de envuelto de ternera gallega en salsa de foie, este amante de los fogones presentará en el Pazo de Vilaboa unos filetes rellenos y guisados que tampoco son frecuentes en los establecimientos hosteleros.
Pese a que ambos platos se caracterizan por su originalidad,
Boedo afirma que su preparación es sencilla, ya que confiesa no ser más que un cocinero aficionado, por lo que cualquier persona que comparta este interés culinario será capaz de elaborarlos.
De acuerdo con el programa dispuesto por la dirección del restaurante, Cocó Boedo se encargará de exponer ante los comensales las características y el proceso de elaboración de los platos antes de su degustación.
Para participar en esta iniciativa, aprovechará su larga experiencia en el club Fonseca, donde cada martes uno de los socios prepara un menú para el resto, además de la práctica en el propio domicilio, en el que confiesa preparar la comida de forma habitual.
"Es una idea muy entretenida y muy original", comenta Boedo acerca de estas jornadas gastronómicas del Pazo de Vilaboa para cocineros aficionados, ya que supone una ocasión única para enfrentarse a la preparación de platos para un número elevado de personas. Aunque admite que le falta la técnica de los cocineros profesionales, Cocó se muestra tranquilo ante el reto que le espera, ya que afirma que el restaurante "cuenta con un equipo maravilloso para solucionar los problemas".
Este respaldo y el hecho de acudir "con la mejor fe y la intención de que la gente se divierta", hacen que Boedo no sienta temor ante la aventura de cocinar para los clientes del pazo. "A unos les gustará más y a otros menos, pero creo que nadie se sentirá defraudado", explica este aficionado a la cocina acerca de sus expectativas.
Una petición de Javier Ozores, presidente de la Academia Gallega de Gastronomía y coordinador culinario de estas jornadas, fue el origen de la participación de
Boedo, quien califica las instalaciones del restaurante de "primera división", según pudo comprobar esta semana en la visita que efectuó al local para efectuar los preparativos que le permitirán dirigir el menú del próximo jueves.
"A los profesionales no les suele gustar que quienes somos ajenos a la cocina estemos dirigiendo, pero en el pazo son personas muy majas y no han hecho más que colaborar", explica Boedo sobre su primer contacto con los cocineros con quienes compartirá el trabajo la próxima semana. Al igual que en la primera cena, realizada el mes pasado, el Pazo de Vilaboa ofrecerá en esta velada una sesión de música a cargo de grupos aficionados y con estilos artísticos variados que han sido seleccionados por el experto Víctor Bouzas. La búsqueda de un menú accesible a numerosos bolsillos hace que la dirección del establecimiento, que aconseja efectuar reserva con antelación, fije el precio del cubierto en 38 euros.