LUI COSTAS.A CORUÑA
La brigada de la Policía Científica concluyó ayer la investigación sobre las mangueras que el lunes por la mañana explosionaron en el muelle del Centenario, cuando los operarios del puerto empezaban a regar las montañas de carbón situadas a escasos doscientos metros de la Medusa. Los análisis realizados por los expertos en química de la Policía Nacional revelaron que el compuesto que en un principio fue identificado como carburo de calcio es en realidad fosfato de aluminio, un material que al igual que el carburo reacciona y se inflama con el agua, pero que tiene un uso bien distinto al del empleado como combustible en las antiguas lámparas de carburo.
El fosfato de aluminio que apareció en las mangueras llegó al puerto coruñés a bordo de un buque cargado con soja que arribó la semana pasada y zarpó el sábado rumbo a Letonia tras descargar el cereal. Fuentes policiales explicaron que los transportistas de la soja, que se cargó en el puerto indio de Kandla, utilizan el fosfato introducido en tubos como método antiparasitario para mantener la carga a salvo durante el viaje. Los investigadores de la Policía Nacional y el departamento de Seguridad de la Autoridad Portuaria consiguieron aclarar lo sucedido tras hablar con los responsables de la casa consignataria que asistió al buque durante su escala en A Coruña. Fuentes policiales explicaron que en el puerto existe un servicio de retirada de los desperdicios que en este caso y por circunstancias que todavía se investigan, no fue utilizado. El Puerto, que ha abierto una investigación, puntualizó que las mangueras "fueron depositadas en tierra sin ninguna identificación", lo que, según las mismas fuentes, llevó a los responsables de la seguridad en el puerto a activar un operativo de emergencia y alertar a la Policía Nacional. Los agentes se presentaron en el muelle pasadas las diez de la mañana del lunes, después de que el riego del carbón desencadenase las explosiones de las mangueras abandonadas en el Centenario. Además de las patrullas del 091, participaron los Técnicos en Desactivación de Explosivos (Tedax) y la Policía Científica de la Policía Nacional.