LUI COSTAS.A CORUÑA
Los vecinos de los tres barrios en los que se concentran los edificios y solares en ruinas no ocultan su decepción ante la decisión municipal de expropiar sólo tres de los veinte inmuebles abandonados que tenía previsto intervenir. Los residentes del Orzán, la Ciudad Vieja y Pescadería entienden las limitaciones que la ley impone a las administraciones para obligar a los propietarios a mantener sus edificios en buen estado y la agrupaciones de La Marina entiende que los flacos resultados obtenidos por el Ayuntamiento en su plan para acabar con los solares ruinosos demuestran la ineficacia de la medida represora. Su presidente, Juan Sáenz-Chas, aplaude el cambio de estrategia operado por el concejal de Vivienda y Rehabilitación, que apuesta por incrementar las ayudas para reformar.
La asociación vecinal que peor ha encajado la generosidad del Ayuntamiento a la hora de expropiar es la de Ensenada del Orzán. Su presidenta, Aure López, no entiende por qué el Ayuntamiento ha decidido absolver a un total de 17 propietarios, entre los que se encuentra, por ejemplo, un constructor que desde hace diez años mantiene "en pésimo estado" algunas de sus propiedades. La representante vecinal asegura que el Gobierno local se había comprometido a hacer pagar "una fuerte suma" a los dueños de solares abandonados que optasen por "recuperar el expediente" y reformar. En su opinión, los 17 a quienes el Ayuntamiento ha decido dar una nueva oportunidad para rehabilitar sus pertenencias sólo han solicitado una licencia para demorar aún más un proceso "muy largo y complejo". "Da la sensación que va a ser el cuento de nunca acabar", comenta Aure López, que no se cansa de recordar la multitud de solares de las calles Orzán, Cordelería, San Andrés y Santa Catalina que llevan años -cuando no décadas- abandonados o con sus fachadas apoyadas en un andamio.
Entre los ejemplos que cita la representante vecinal se encuentra el número 116 de la calle Orzán, que se derrumbó el 6 de diciembre de 2006 a las tres de la madrugada: "Los vecinos del edificio que estaba al lado y sufrió daños [el 114] todavía no han cobrado nada y una de ellas murió de un infarto", asegura. Los residentes del Orzán reclaman una mayor intervención sobre los solares abandonados, en los que se acumula la suciedad y acaban por albergar a indigentes y toxicómanos que protagonizan sucesos violentos.
Un proceso muy lento
La presidenta de la asociación de vecinos de la Ciudad Vieja, Rosa Quiroga, critica la lentitud de un proceso de expropiación que el ex alcalde, Francisco Vázquez, prometió ejecutar en 2003 contra 111 inmuebles, empezó a tramitarse en 2006 contra una veintena de propietarios y que se aplicará, aunque aún está por determinar la fecha, contra tres de ellos. "Nos parece muy mal porque en la Ciudad Vieja hay muchos edificios que llevan años abandonados, pero tampoco conocemos las circunstancias de cada uno y si la ley impide que se les expropie, tenemos que respetarlo", dice Quiroga. Su homólogo en la agrupación de La Marina, Juan Sáenz-Chas, recuerda que los residentes a quienes representa nunca defendieron la expropiación como solución, aunque admite que la amenaza del Ayuntamiento ha hecho que muchos propietarios "se pongan las pilas".
Chas cree que la política municipal ha sido "durante años" de "abandono" hacia el patrimonio y los edificios antiguos y prefiere creer que el concejal de Vivienda y Rehabilitación, Mario López Rico, cumplirá sus promesas. "Siempre ha querido cambiar esta tendencia y creo que ha afianzado las ayudas a la rehabilitación, debemos darle un margen de confianza", dice.