AGENCIAS | SAN PETERSBURGO
El museo estatal del Hermitage anunció ayer que estudiará si las obras expuestas en sus salas resultaron dañadas por el ruido durante el concierto de Madonna celebrado el pasado día 2 en la plaza del Palacio de San Petersburgo.
Según el acuerdo suscrito entre la galería y los organizadores del concierto, un equipo de especialistas midió los niveles de presión sonora y de vibraciones en los edificios del museo, en las salas del Palacio de Invierno y de las oficinas centrales, así como en la misma plaza del Palacio. El nivel máximo de sonido registrado en la plaza durante el concierto fue de 106,4 decibelios y en las salas del Palacio de Invierno de unos 80 decibelios con las ventanas cerradas, indicó el servicio de prensa del Hermitage, según la agencia oficial RIA-Nóvosti. Así, el sonido registrado en el interior del museo se mantuvo en los niveles permitidos, pero estuvo a punto de superarlo.
Sin embargo, durante el programa musical previo a la actuación de la cantante estadounidense sí se superó el máximo permitido. "Las mediciones realizadas de las vibraciones demuestran que hay que investigar para establecer los criterios de evaluación. El Hermitage tiene previsto hacer este trabajo", señala el servicio de prensa. El texto recuerda que este museo es pionero en la preservación de sus obras y edificios de los impactos acústicos. El Hermitage, uno de los museos más importantes del mundo junto con el Louvre, el Museo Británico y el Metropolitan de Nueva York, ha elaborado criterios especiales de exigido cumplimento para los organizadores de conciertos en la plaza del Palacio. Según los estudios del impacto acústico en las obras, la celebración de diez conciertos al año en la plaza de Palacio envejece los cuadros de la galería un año adicional. "Nuestra ciudad carece de un gran estadio, por ello la plaza del Palacio puede albergar semejantes conciertos, no más de dos al año, sin perjuicio para los monumentos y el Hermitage", había dicho el director del museo.