CRISTINA LAMAGRANDE | VALENCIA
Bambi, dumbo, Pinocho y Pepito Grillo o Blancanieves y sus siete amigos; los niños de hace 70 años crecieron con ellos. La era de la animación comenzó con Disney y hoy continúa de la mano de Pixar Studios y animadores como el granadino Rodrigo Blaas. Nemo, Woody y BuzzLightyear, Boo, la familia increíble, la rata Remy y su deseo de ser cocinero o Wall-e y Eva en su viaje al espacio. Ahora llega Carl, el anciano que hizo volar su casa atándola a globos de helio. La nueva entrega de Pixar, Up, dirigida por Pete Docter, se estrenó la semana pasada en los cines de toda España.
-¿Qué hace que Pixar sea capaz de llenar con imágenes el vacío que muchas otras películas dejan con recursos sonoros y diálogos continuos?
-Es difícil definir lo que Pixar hace para conseguir esto. Sé que se pone el listón muy alto a la hora de crear el guión, los personajes y hacer que se solapen con los story-boards. La historia supongo que es lo más importante, y la forma de contarla es lo que les hace especiales.
-¿Qué es más importante en un filme de animación, la historia, la tecnología del diseño, la banda sonora o las voces y el doblaje?
-Creo que todo tiene la misma importancia, es un conjunto. La iluminación, el diseño... todo está al servicio del guión. Si lo que hacemos está bien no te fijas tanto en nuestro trabajo como en el personaje y en la historia que se cuenta.
-Tras conseguir que un robot casi mudo conmoviese y sorprendiese al mundo con su locuacidad de movimientos y su expresividad, ¿cuál fue su reto a la hora de afrontar Up?
-La verdad es que no pensamos en la película anterior. El listón lo pone la gente con la que trabajamos. Para Up, Pete Docter, su director, empleó todas sus energías. Tiene mucha sensibilidad. No intentamos imitar lo que hacíamos en Wall-e sino contar la historia de un anciano que quería irse a Suramérica.
-Wall-e podría considerarse un filme para concienciar a los niños o para represaliar a los adultos, pero, ¿cuál diría que es el mensaje que ofrece Up?
-En ninguna película pretendemos ofrecer una moraleja, sino contar la historia del personaje. Es lo más importante. Es más el público el que aporta esos datos, nosotros nos preocupamos más por el entorno que creamos. Es cierto que en Wall-e se daba a entender esa información, pero fue casualidad.
-¿Cómo se consigue que una criatura inanimada transmita sentimientos?
-Es difícil, hay mucha observación, lo más complicado es mostrar que un personaje está pensando o sintiendo algo en el momento en que lo hace. Elegir el plano también es complicado. Lo ves cuando observas ese pensamiento de forma pública. Es cuando te das cuenta de que hay vida en el personaje.
-Tengo entendido que la cara de gruñón del abuelo de Up es de Spencer Tracy, ¿es por algo en concreto?
-Se basa en muchos actores clásicos. Pero Spencer Tracy es uno de los actores favoritos de Pete Docter y se tomaron muchos rasgos para el personaje de Carl. En animación siempre se buscan referencias que te ayuden a crear un personaje y en este caso elegimos a Spencer.