REDACCIÓN | A CORUÑA
El 15, 16 y 17 de agosto de 1969, una pequeña porción del estado de Nueva York se vio invadida por una multitud de unos 450.000 jóvenes. Fue Woodstock, el festival más importante de la historia del rock y la cumbre del amor libre y el pacifismo. Fueron tres días locos que marcaron el inicio de la era de los grandes eventos de rock al aire libre.
Aunque dos años antes se había celebrado el Festival Monterrey Pop, en California, el que ha quedado para el recuerdo y la historia ha sido Woodstock. Esto tiene que ver, sin duda, con la difusión mundial que adquirieron los discos y la película del festival, pero también con un año que condensó el espíritu de la época.
Como parte de la conmemoración del 40 aniversario del mítico festival, los llamados héroes de Woodstock, algunos de los músicos que participaron en él, se reunieron este fin de semana en el mismo lugar donde se realizó el original.
La granja que hoy lleva por nombre Centro de las Artes de Bethel Woods recibió ayer a unas 10.000 personas que presenciaron un concierto en el que estuvieron ausentes la mayoría de los artistas sobrevivientes.
Entre los presentes, nombres que casi han caído en el olvido como Canned Heat, Big Brother and the Holding Company o Jefferson Starhip, que saltaron al escenario para rememorar un hito en la historia de la música así como esos años locos de su vida.
Por supuesto, muchos habrán echado de menos a las figuras clave de una época que ha marcado a generaciones posteriores y que escribieron con letras de oro sus nombres en Woodstock. Nombres como Jimi Hendrix (encargado de clausurar el festival en la madrugada del último día 40 años atrás) o Janis Joplin, que murieron por una sobredosis de heroína al año de celebrarse el festival, fueron recordados de forma personal ayer con la brisa de la memoria.
Fueron dos de las almas del Woodstock de cuatro décadas atrás en el que también triunfaron The Who, Neil Young, Jefferson Airplane, Creedence Clearwater Revival, Joan Baez, Bob Dylan o Blood.
La ausencia de las estrellas de entonces no fue la única diferencia respecto al Woodstock de hace 40 años. Los asistentes también han sido diferentes en cuanto a la filosofía con la que han accedido al festival, de una manera relajada y cómoda, con sillas, sombrillas y toallas, dejando atrás aquellas fotos de jóvenes llenos de lodo que clamaban contra la guerra, a favor de la paz y el amor libre.