ANDREA FRANCO
D urante los años 70, en plena dictadura militar, el fútbol parecía ser el único vehículo para el entendimiento entre brasileños de distinta ideología o religión. El mundial, que se desarrolló como telón de fondo del conflicto, unió temporalmente a judíos y a cristianos, a comunistas y a simpatizantes de los militares. Es justo en medio de este ambiente, caótico y homogéneo a la vez, adonde va a parar el protagonista de este filme, un niño cuyos padres se han visto obligados a huir de la represión por motivos políticos. El pequeño, cristiano, se topa de pronto viviendo en un barrio judío a cargo de un anciano con el que, en principio, no comparte más que el apartamento. Desesperado y obsesionado con el retorno de su familia, el joven, un extranjero en su propio país, se refugia en el fútbol, la pasión popular, sin llegar a compartirla del todo con su comunidad.
Son varias las películas que han contado la situación de Brasil durante la época de la dictadura, pocas han llegado a nuestro país, y menos por los cauces convencionales. Nombres como Lucía Murat, Sergio Rezende o Marcelo Santiago, nos son del todo desconocidos. ¿Y por qué entonces aterriza ahora el filme de un debutante? ¿Por qué la distribuidora Vértigo le tiende de pronto la mano a un realizador desconocido como Cao Hamburger? ¿Tal vez porque fue candidata al Oscar a mejor película extranjera en 2008?
Hecho que una vez más demuestra que nuestro país se rige -en materia cinematográfica- por criterios comerciales. ¿Calidad? Le falta fuerza, gancho. Además de agotar el recurso del enfoque-desenfoque, está narrada con excesiva lentitud, y eso que su guionista tiene en su currículum el script de Ciudad de Dios. La imparable locuacidad de esta última da paso esta vez a una ausencia de diálogos casi absoluta. Al final, sólo Pelé, Tostão y los ritmos latinos de Roberto Carlos, arrancan algo de pasión y vivacidad a un drama contado con excesiva apatía.
El año que mis padres se fueron de vacaciones
Año: 2006
País: Brasil
Director: Cao Hamburger
Guión: Cláudio Galperin, Cao Hamburger
Intérpretes: Michel Joelsas, Germano Haiut
Música: Beto Villares
Fotografía: Adriano Goldman
Duración: 104 min.