AGENCIAS | MADRID
Corría el mes de octubre de 1969 cuando la BBC emitió el primer capítulo de Flying Circus, el programa con el que Monty Python empezó a cambiar para siempre la historia del humor. Cuarenta años después, Eric Idle, uno de sus miembros, todavía se sorprende de que "durase más de cuatro semanas". "No sabíamos lo que podíamos hacer, pero sí lo que queríamos hacer: meter el dedo en la llaga", explicó en Madrid Idle, integrante del famoso grupo humorístico junto a John Cleese, Graham Chapman, Terry Jones, Michael Palin y Terry Gilliam.
Idle ha llegado a la capital para seguir el desarrollo de Spamalot, un musical basado en la película Los caballeros de la mesa cuadrada y escrito por él mismo. "Estuve ayer en el teatro y, aunque me pierdo algunos guiños porque no conozco el idioma, veo que la reacción del público es fantástica", explicó. El artista, que destacó "la altísima calidad de la producción", bromeó con una supuesta oferta de Tricicle, el trío cómico que dirige Spamalot.
Con 66 años y una vida consagrada a la risa, Eric Idle define el humor como "un gen de supervivencia" y defiende la necesidad de que este género mantenga "el carácter irreverente". "El humor tiene la responsabilidad de sacar a la luz la verdad, aunque sea peligrosa". Para el actor inglés, la vigencia de Monty Python responde a la puesta en común de "seis sensibilidades muy distintas" que, en primer lugar, trataban de hacerse reír "a sí mismas". "Ese fue siempre nuestro espíritu, y creó una conexión muy honesta entre nosotros", expuso Idle. Pero no todo fueron risas y buen ambiente en el desempeño artístico de Monty Python, sino que también se produjeron "broncas colosales" en las que Idle trataba de poner paz. "Yo era un pacificador, parecido a Jesucristo", declaró el actor.
La película El sentido de la vida, estrenada en 1983, fue la última ocasión en que todos los miembros de Monty Python trabajaron juntos, algo imposible de repetir tras la muerte de Graham Chapman, en 1989, a causa de un cáncer de garganta. Los cinco miembros restantes de la formación siguen manteniendo "una relación de cariño y afecto" que les reúne cada cierto tiempo. "A pesar de que nuestras carreras han ido por separado, seguimos teniendo el mismo espíritu", aseguró Idle.
Rememora Idle el estreno en Londres, el pasado viernes, de su nuevo montaje, No al Mesías (es un chico malo), que reunió a los Monty Python supervivientes. "Fue como un funeral sin que hubiera muerto nadie", proclamó el cómico con una sonrisa en los labios. Se trató de "una experiencia maravillosa" en la que Idle comprobó la profundidad del legado de Monty Python. "Había mucha gente disfrazada de personajes que hacíamos en nuestros sketches", dijo el artista, que disfrutó de "un momento especial" al reunirse "tras muchos años" con sus viejos camaradas. "Fue maravilloso ver a Terry Gilliam, todo un director de cine, subido al escenario y haciendo chorradas; o a Michael Palin vestido de drag-queen. El objetivo era no convertirnos en unos viejecitos encantadores, y lo hemos conseguido".