JULIO ANDRADE MALDE
Triple conmemoración: doscientos años del nacimiento de Mendelssohn y cincuenta del fallecimiento de Gaos y de Martinu. La inteligencia y la sensibilidad de estos dos artistas coruñeses -Carolina, por elección-; Nicolás, por filiación-, ambos, profesores del Conservatorio Profesional de la ciudad, se advierte ya desde el planteamiento mismo del concierto. Que es además de gran dificultad. La Sonata de Mendelssohn tiene dos tiempos extremos cuya honda pasión hace inexplicables los sarcasmos de Debussy sobre su autor. ¡Cómo es posible que el genio francés no haya experimentado su fuerza arrebatadora! Y, ¡cómo es posible que no cayera rendido ante el encanto, la inventiva y el arte compositivo de esa obra maestra que es el Scherzo! Dificilísima partitura que ambos artistas hicieron muy bien. No diré que no hubiese leves imperfecciones; pero, en una obra así, las tienen hasta los artistas consagrados. Lo más importante fue la fuerza, la convicción de una excelente lectura que llegó al corazón del público.
Me gustó menos Gaos. Pareció más frío, menos sentido. Tal vez las obras de violonchelo y piano no encierren los mejores logros del compositor coruñés (muy superior, en todo caso, el Chant élegiaque a la juvenil Humoresque). Excelente versión de la obra de Martinu, variaciones sobre un tema de La Gazza ladra, de Rossini. Se halla colmada de ingenio y de arte variativo; y no es nada fácil, debido a sus efectos sonoros, sus ritmos cambiantes y encontrados entre los instrumentos, sus rápidas escalalas ascendentes... Carolina y Nicolás la tocaron muy bien; tal vez fue la cima del recital. El público, muy complacido, exigió el bis con sus aplausos. Fue éste una magnífica versión de la Pieza en forma de habanera, de Ravel.
Ciclo Andrés Gaos
Paraninfo de la Universidad