ANTONIO BOÑAR
Quizá sea el personaje más completo de los que he interpretado, el que tiene más cosas. Es más vistoso que otros, muy ostentoso, más lucido. Es un bombón que te regalan. No es una cosa que te fabriques. Estaba muy bien escrito en el guión y fue muy fácil". Con estas palabras y cierta modestia respondía Luís Tosar a la pregunta de si su caracterización de Malamadre era su mejor trabajo hasta el momento. Y sí, es cierto que este estremecedor recluso que se erige como cabecilla de un motín carcelario es un personaje muy goloso para cualquier actor. Y también lo es que Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría reescriben con exquisita precisión la historia novelada por Francisco Pérez Gandul y firman un espléndido y poderoso guión.
Pero estas y otras razones argüidas por el actor gallego sólo demuestran que, además de ser uno de los mejores interpretes de nuestro país, Luís Tosar es también un tipo con los pies en el suelo. Porque, aunque no se sienta cómodo con el torrente de halagos que ha generado su trabajo en Celda 211, todo lo dicho se ajusta a una innegable certeza: Tosar despliega sobre la pantalla un auténtico recital de matices y nos regala la soberbia creación de un personaje brutal y complejo. Cada aparición de Malamadre eleva la tensión y veracidad de lo que estamos viendo. Su intimidante presencia, con esa voz cavernosa y esa mirada quieta y desquiciada que encierra un volcán a punto de estallar, nos acelera el pulso hasta el punto de hacernos creer que la batalla también va con nosotros. Porque este tipo que no tiene nada que perder y cuya humanidad se desborda cuando vemos como todo ese odio también es capaz de romperse con sigilosa ternura, cuando la frágil sombra del miedo se asoma detrás de sus ojos. Su poderosa y visceral caracterización consigue que, en cada escena que protagoniza, Malamadre agarre al espectador por los huevos y lo transporte dentro de esa cárcel enloquecida.
Las historias carcelarias constituyen casi un género cinematográfico y se engloban dentro de lo que llamamos cine negro o cine criminal. Suelen tener un tratamiento dramático y, bajo su claustrofóbico escenario, se han rodado unas cuantas obras maestras. En las tramas que se desarrollan entre rejas hay traiciones de colegas, ajustes de cuentas, motines, intentos de fuga, funcionarios corruptos, líderes déspotas y malvados? Daniel Monzón se apodera con una más que estimable solvencia de muchas de esas constantes, desenvolviéndose con sorprendente maestría bajo sus paradigmas argumentales y formales. Celda 211 transmite veracidad, crudeza y desasosiego. Y lo que es más importante: nos atrapa desde el primer minuto y, a partir de entonces, somos prisioneros de su suspense.
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Celda 211
España, 2009
Director: Daniel Monzón
Reparto: Luís Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Marta Etrura, Carlos Bardem, Luis Zahera
Drama/Thriller, 110 minutos