ANTONIO MARTÍN GUIRADO | LOS ÁNGELES
La entrega anoche en Los Angeles de un Oscar honorífico a Lauren Bacall y a otros grandes profesionales del cine calienta motores para la gran ceremonia en la que, el próximo mes de marzo, Hollywood premiará sus logros de 2009. Por primera vez en la historia de los Oscar, este premio se escinde de la gran gala de la Academia de Hollywood, cuya próxima edición tendrá lugar el 7 de marzo.
Además de Bacall, ayer recibieron sus premios a la trayectoria profesional en una ceremonia mucho menos pública que los Oscar, el director y productor Roger Corman y el director de fotografía Gordon Willis. Asimismo el productor ejecutivo John Calley recibirá el galardón Irving G. Thalberg, dedicado a profesionales de ese campo.
"Estas cuatro personas han dejado, cada uno a su manera, recuerdos imperecederos en la industria del cine y en las audiencias de todo el mundo", dijo el presidente de la Academia, Tom Sherak, en un comunicado.
Bacall, nacida en Nueva York, debutó en la gran pantalla junto a Humphrey Bogart en Tener o no tener (1944) y ha participado durante su carrera en más de 60 películas, incluidos clásicos como El sueño eterno, Cayo Largo, Cómo casarse con un millonario o Asesinato en el Orient Express.
Consiguió una candidatura al Oscar como mejor actriz secundaria por El amor tiene dos caras (1996).
Por su parte, Corman es conocido por haber dirigido y producido filmes muy populares de bajo presupuesto, como Conquistaron el mundo (1956) o La pequeña tienda de los horrores, de 1960. Tiene en su haber más de 50 obras y ha producido más de 300 durante más de medio siglo en la industria, incluidas las óperas primas de directores como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese o James Cameron.
A la gala asistieron los directores Jonathan Demme y Quentin Tarantino, así como de los actores Kirk Douglas y Anjelica Huston entre los presentadores del evento. También estuvieron presentes Jack Nicholson, Steven Spielberg, Alec Baldwin, Peter Fonda, Tom Hanks y Annette Bening.
La decisión de escindir estos premios de la ceremonia principal ha suscitado críticas por parte de quienes consideran que es una falta de respeto a los galardonados.