X. M. DEL CAÑO | A CORUÑA
La mayor parte de los miembros de la Real Academia se muestran partidarios de elegir, tras el proceso de relevo a Xosé Ramón Barreiro Fernández que se iniciará en diciembre, a un "presidente continuista, por consenso". Todos ellos defienden la línea de aperturismo que ha iniciado Francisco Fernández del Riego, proseguida por Barreiro Fernández, frente al período de "fosilización" que representa la etapa de Domingo García Sabell, y la necesidad de mantener "una defensa clara de la lengua gallega", por la que apostó Barreiro.
Barreiro Fernández presentará su renuncia en el mes de diciembre -agota los ocho años de mandato que marcan los estatutos-, tras lo que se abrirá el proceso para la elección del nuevo presidente, con la formación de candidaturas. El relevo se producirá en un plazo máximo de tres meses.
En fechas previas al pasado verano, los académicos optaron por "cerrar filas" en torno al presidente, Barreiro Fernández, que en el acto de entrega del premio "Celanova, Casa dos Poetas", de la Fundación Curros Enríquez, reprendió al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, por sembrar la crispación lingüística, por las reformas que había impulsado. Esto hizo que se retrasara la confección de candidaturas, por parte de los académicos numerarios, para arropar a Barreiro y evitar que se produjera una sensación de "vacío de poder". Pese a todo, académicos de peso llegaron a reconocer poco después que temían que se produjeran "maniobras" del Ejecutivo gallego para que resultase elegido un presidente "menos combativo que Barreiro". Tenían sospechas de que la iniciativa podría perfilarse "en torno a lo que queda del piñeirismo, al grupo Galaxia y a Francisco Díaz Fierros, buscando un presidente "colaboracionista".
El escritor y director de Galaxia, Víctor Fernández Freixanes, aclara que él no será candidato a la presidencia de la Real Academia. "Mi compromiso con Galaxia, en este momento, me impide poder desempeñar esa función. Tengo una máquina en marcha, y no se puede desvestir a un santo para vestir a otro". Freixanes tiene claro que ambas tareas "serían incompatibles". Y, con respecto a las "supuestas maniobras", señala: "Honestamente, no sé qué es eso del piñeirismo; se trata de una cosa que alguien inventó, algún día, y que hoy no tiene ninguna razón de ser, en ningún sentido; eso no existe".
Algunos académicos contemplan al archivero-bibliotecario Xosé Luís Axeitos como un posible "candidato continuista", mientras que otros apuntan la posibilidad de que pueda optar al cargo el escritor Xosé Luís Méndez Ferrín.
La línea de Domingo García Sabell está plenamente superada, al contemplarse como "un modelo caduco; en estos momentos eso no está en la idea de ninguno de los 27 académicos". En cambio el grupo Galaxia, continúa siendo "una fuerza importante".
Las candidaturas requieren el aval de tres de los 27 académicos numerarios que hay en la actualidad, a los que se sumará Manuel Rivas, que toma posesión el 28 de noviembre. Bernardino Graña pospone su ingreso, al estarse recuperando de un derrame cerebral.
Consideran imposible que se pueda repetir un periodo de "paralización tan patético" como el que supuso la presidencia de Domingo García Sabell, que permaneció en el cargo durante 19 años, compatibilizando esa función con la de delegado del Gobierno en Galicia, "incombustible a todo tipo de cambios políticos", al permanecer con gobiernos de UCD, PSOE y PP.
Manuel María afirmaba en su día que la Real Academia Galega estaba formada, en una buena proporción, por "gente mayor, arterioesclerótica, que no había escrito más que algún prólogo en su vida". Esa fue la razón por la que los escritores gallegos realizaron un encierro en la sede de la Real Academia, en 1979, entre los que se encontraban Manuel María, Uxío Novoneyra, Méndez Ferrín, Miguel Anxo Fernán Vello y Lois Diéguez, entre otros. Le recriminaron que "vivía de espaldas a la realidad gallega".
Admiten que García Sabell cumplió a la perfección el papel de representante de Galicia, ante las autoridades y la Administración central, "pero la Real Academia Galega estaba muerta".
Xosé Luís Méndez Ferrín recuerda que, en aquellos momentos, "le cerraron la puerta" a Celso Emilio Ferreiro, a Luís Seoane, Uxío Novoneyra y a Manuel María, "al que cogimos a tiempo antes de que falleciera. Y Bernardino Graña aún va a entrar ahora". Y agrega: "En la Real Academia no había escritores; tenía algunos filólogos buenos, que fueron los que la salvaron". Por su parte, Isaac Díaz Pardo considera que la exclusión de esos escritores se debe a que el piñeirismo, en general, "le tenía fobia al exilio, a la gente de izquierdas, al considerar que eran todos marxistas".