JAVIER BLANCO | MADRID
A principios de la semana pasada Alejandro Sanz presentó disco de aire pop/rock. Alejandro Sanz ya está en esa fase de hacer lo que le apetezca, que puede ser de aire hippopero o así (No es lo mismo) o de su toque aflamencado habitual (Corazón partío). Pero Sanz comenzó siendo fenómeno fan con Pisando fuerte. Tiene de mérito (que no demérito) que, tras ser fenómeno para el momento, recuperó terreno hasta convertirse en una gran referencia de la escena, también autor de tablas. Y es que es complicado salir del fenómeno y pasar a la estabilidad. Beyoncé amagó con quedarse en fenómeno fan en su etapa en Destiny's Child para luego hacer una sólida carrera e incluso "merendarse" los principales premios MTV de Europa, los que se llevó hace una semana. O mejor, hacer una muy digna interpretación de la gran Etta James y versionear el himno de la californiana con decoro, I'd rather go blind.
El fenómeno fan es una parte importante de la industria que, lo mismo que generó recursos instantáneos, restó negocio a largo plazo. Quizás es porque en los últimos años se incrementó muchísimo con los distintos OT que hay por el mundo. Algún caso OT hay que estabilizó, pero, en general, han sido fenómenos momentáneos. Cierto es que hay algunos que luego regresan, pero suele ser o un fiasco o flor de un día. Un ejemplo reciente ha sido Backstreet Boys, que volvió a sus saltos y canciones juveniles aunque ya con la cintura más ancha en casi todos su componentes.
Estuvieron en España, por Bilbao y Madrid, los Jonas Brothers, una de las últimas facturas de la fábrica Disney. En su visita dejaron algunas perlas, como advertir que llegarían a ser como los Stones. Hay que alabarles el buen gusto. Pero de momento son un gran fenómeno fan capaz de llenar recintos y provocar colas de tres días entre sus fieles para verlos en primera línea. Es difícil ser fenómeno fan mucho tiempo. Que se lo pregunten a Hannah Montana, también de la factoría Disney, que ya ha recibido críticas varias por asuntos varios y ya no es la perfección de hace unos meses.
Fenómeno fan en España fueron Joselito, que acabó esfumado de la fama y maltratado por la vida, Marisol, Rocío Dúrcal y Ana Belén, aunque entonces se les llamaba niños prodigio.
Los Pecos tuvieron una vida un pelín más larga, pero también fueron arrebatados por el fenómeno. Hay que sumar en la España de los ochenta a Iván, Pedro Marín, Miguel Bosé y tantos. Unos salieron adelante (Bosé), otros se quedaron atascados. Raphael fue fenómeno fan en los años sesenta; y Manolo Escobar tuvo toda una tropa de señoras tras su carro.
Aunque para fenómeno fan, Leif Garret: nunca olvidaré aquellos rizos rubios que, con el paso del tiempo, acabaron castaños. Era como la prolongación de David Cassidy.
En fin, que, puestos a analizar, casi todo fue fenómeno fan, incluidos los Beatles y Elvis. La clave es conquistar a los fans, sacudirse la etiqueta (que no a los fans) y "fichar" público exigente para la causa. Y, sobre todo, cumplir los mandamientos y no mentir en la línea de los The Monkees, que eran como muy de laboratorio, y, sobre todo, de Milli Vanilli, el dúo que ponía la imagen pero no cantaba, lo hacía un playback que, por fortuna para sus fans, falló en algún momento de algún concierto. Ahí sí que se acabó el fenómeno de forma brusca.