TERE GRADÍN | A CORUÑA
No es una recién llegada al mundo de la música porque la artista valenciana lleva una década cantando tangos entre España y Buenos Aires, pero ahora Cándida ha decidido atreverse con sus propias composiciones, se reinventa a sí misma con un sonido que oscila entre lo retro y lo moderno y que ha llamado Mil perdones, el título de su primer larga duración en el que esta joven cantautora logra una síntesis fresca, elegante y moderna que se podría llamar neotango, arropada por las manos del músico y productor catalán Marc Parrot (otrora conocido como El Chaval de la Peca), que se ha encargado de las mezclas. Melodías que rozan el tango, el swing, el pop, la milonga... Un cruce de influencias que cimientan una propuesta llena de frescura, elegancia y modernidad tanguera.
Tras acompañar en diversas formaciones de folk-rock a músicos como Miquel Gil y dar vida al grupo Margaritas y Cerdos junto a Efrén López -de L'Ham de Foc- esta joven cantante decide adentrarse por los derroteros del tango y viaja en 1999 al corazón de Buenos Aires. Tras realizar una gira por los espacios más importantes del género, regresa a España, funda su propia productora, Producciones El Corralito, y escribe, dirige y coproduce un novedoso espectáculo pionero en el uso de audiovisuales en escena, Una vida de tango, que ha sido representado con éxito en más de una veintena de teatros de todo el país. Paralelamente -en el año 2005- la cantante escribe, dirige y coproduce un nuevo trabajo llamado Mujer y Tango en el que mezcla la capacidad comunicativa del monólogo y la fuerza vital del género para desmitificar la imagen machista de este tipo de interpretación musical.
Sonido propio
A partir de 2007 la artista decide dar un vuelco a su trayectoria con la publicación de un trabajo discográfico, en formato EP, bajo el nombre de Cándida, en el que da rienda suelta a todo su acervo musical creando, a través de sus composiciones, un sonido propio que fusiona diversas influencias del tango, el jazz y el pop.