REDACCIÓN | A CORUÑA
Camilo José Cela decidió legar todos sus manuscritos, libros, cuadros, obras de arte, archivo y referencias literarias a una fundación que se constituyó bajo su presidencia vitalicia en su aldea natal, Iria Flavia (Padrón). En total, la hemeroteca de la fundación está compuesta por 48.200 ejemplares, catalogados y clasificados, y que corresponden a 1.200 títulos de revistas y periódicos. Tras su muerte, el patronato eligió por unanimidad a la viuda Marina Castaño presidenta de la fundación.
Los expertos coinciden en afirmar que el legado del premio Nobel es único en la historia de la literatura. A los borradores y manuscritos de sus obras tienen que añadirse la suma de un ingente epistolario, su biblioteca de trabajo, toda la bibliografía publicada sobre él, sus documentos, la inmensa mayoría de las informaciones y comentarios aparecidos en la prensa desde los años cuarenta, todas las ediciones y traducciones de su obra y el archivo completo de la revista Papeles de Son Armadans, que fundó y dirigió desde 1956 hasta 1979.
La fundación alberga además una pinacoteca de 529 obras originales, entre cuyos autores destacan Picasso, Miró, Ulbricht, Zabaleta, Vicente y el propio Nobel. La colección se completa con 322 grabados, 98 láminas y 518 carteles, además de 385 caricaturas y viñetas.
Sin embargo, la conservación de estos "tesoros" corre peligro por el estado en el que se encuentra la fundación. Hace unos meses tres trabajadores que habían sido despedidos -y que posteriormente fueron readmitidos tras un juicio a su favo- aseguraban que los manuscritos, libros, recuerdos y cuadros se almacenan hacinados, muchos sin inventariar; y que la piedra de la sala, muy degradada, se desescama sobre los escritos. Las locomotoras del Museo del Ferrocarrilero dedicado a John Trulock, abuelo de Cela, están cubiertas de óxido. El estado de la Sarita, la joya, que entró en servicio en 1880, es tan alarmante que la gerencia ha ordenado ocultarla con una funda. Sin embargo, el gerente de la fundación, Tomás Cavanna, desmintió recientemente esta información.
La Consellería de Cultura quiere proteger el legado de Cela y por eso la Xunta está en estos momentos con los trámites para que la obra y los objetos de valor del autor de La colmena se consideren Bien de Interés Cultural para Galicia.
Cuando Camilo José Cela Conde conoció el estado en el que se conservaba la herencia que había dejado su padre, este confesó estar "muy preocupado por las condiciones en las que se encuentra el legado" y mostró su intención de "tomar medidas rápidamente". "No podemos dejar que se muera sin hacer nada", dijo.
Por otro lado, el descenso del número de patrocinadores y de visitantes -el museo cierra los fines de semana y la entrada cuesta ocho euros, un precio más elevado que muchos de los museos nacionales- pone en peligro la continuidad de la Fundación. Hace un mes se llegó incluso a hablar de un posible traslado del legado del Nobel y se barajaron como posibles destinos la Cidade da Cultura, en Santiago, y Mallorca, algo a lo que el alcalde de Padrón mostró su total oposición.