ANA SAÁ | VIGO
"Cada crisis lleva por delante sectores enteros y con ella emergen también otros nuevos, y uno de los más necesitados de transformación es el cultural". Así de claro se mostró ayer Ramón Villares, presidente del Consello da Cultura Galega, en la presentación del primer informe sobre el impacto económico de las empresas culturales gallegas en Vigo. En su opinión, el sector cultural debe buscar una transformación para consolidarse en la economía gallega.
Aunque no se espera que ninguna de las modalidades del sector llegue a desaparecer, Villares destacó el mal momento por el que pasan la edición de libros, periódicos y discos, "los más afectados frente a todo lo relacionado con los contenidos digitales, internet y los ebook, que se encuentran en pleno despegue", afirmó. "Las Administraciones se han visto obligadas a restringir los gastos culturales y eso está repercutiendo en los beneficios económicos del sector", añadió Villares.
El informe, titulado El sistema productivo de la Cultura en Galicia: una visión económica, concluye que la industria artística genera un Producto Interior Bruto (PIB) y un volumen de empleo mayor que sectores como el químico o el naval. Concretamente, en 2003 la industria cultural supuso el 1,9% del PIB gallego y el empleo generado en el período 2000-2008 creció un 11,6%, con más de 26.000 contratadas en 2008. "Debemos trabajar para lograr la normalidad en el sector y no pensar que la cultura no está dentro del ámbito económico", indicó Ramón Villares.
Por su parte, María Teresa Pisano, delegada del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Vigo, señaló que el papel de las industrias culturales radica en su capacidad para impulsar y difundir el conocimiento. "La cultura tiene un valor económico innegable y su crecimiento sirve como baremo del desarrollo de la sociedad", afirmó.
Por zonas, Vigo, Santiago y A Coruña son las áreas que mayores ingresos y valor añadido bruto produjeron en 2007, al concentrar el 82,3% de los beneficios de las empresas gallegas del sector. La modalidad más relevante es la producción de bienes y servicios culturales, más concretamente la edición, que concentra el mayor peso también en cuanto a empleo.
"Tras este análisis hemos detectado que las características que se dan son idóneas para seguir avanzando por las innovaciones, el dinamismo y el empleo que produce la Cultura", aseguró María Teresa Pisano. Los restos de futuro propuestos por la responsable de la Zona Franca son el aprovechamiento económico de creación y desarrollo del sector y la adquisición de relevancia y mayor participación en el PIB. "Debemos tomar mejores estrategias de cara al futuro para seguir en esta buena línea", señaló.
En cuanto a las debilidades más significativas de las empresas culturales, estas se encuentran en la rentabilidad y la productividad. Sin embargo, en estos últimos años registraron crecimientos superiores a la media, lo que también demuestra los esfuerzos realizados por los gestores de estas empresas para disminuir estas diferencias con las de otros sectores.