SALVADOR RODRÍGUEZ | A CORUÑA
La incógnita mantenida a lo largo de los últimos cinco años acerca del futuro de Los Suaves se ha despejado al fin con la edición de Adiós, adiós, un álbum que, según afirman sus "hacedores", sale al mercado para saldar dudas (que no deudas) porque "las dobles negaciones funcionan como afirmaciones", de lo cual debemos colegir que con ello el grupo ourensano desea comunicar que su trayectoria, tras tres décadas de carretera, no se da ni mucho menos por terminada. Todo lo contrario: "Estamos más lejos que nunca de la retirada", espetan.
Quede claro que Adiós, adiós no decepcionará en absoluto a los seguidores de la banda gallega en tanto en cuanto sigue la línea marcada desde 2003 por Si yo fuera Dios, que continuó con el que hasta este momento era su último disco, El jardín de las delicias. Tanto en uno como en otro se notaba una toma de riendas del sonido Suaves por parte de Alberto Cereijo, que aquí se confirma con su firma al frente de la producción, hecho que no deja de parecer curioso en tanto en cuanto, hace tan sólo dos años y pico, Cereijo y otro componente, Tino Mojón, anunciaban la creación de un grupo propio al margen de Los Suaves.
La consecuencia de este protagonismo de Cereijo se hace visible en una derivación del grupo hacia los territorios del speed metal y un ya casi definitivo abandono de los del hard rock o el rock urbano que caracterizaba a Los Suaves hasta la llegada de este, por otro lado, soberbio guitarrista.
En estos Suaves de 2010 quien continúa fiel a sus letras oscuras es Yosi, como siempre más acertado en unas que otras rimas, pero no resulta muy del agrado de quienes nos tenemos por sus seguidores más veteranos que, con la tecnología de grabación de la que se dispone actualmente, su voz se ahogue y casi apague entre los frenéticos y en ocasiones excesivamente chillones riffs de un Alberto más acelerado que nunca.
Bienvenido sea así pues este Adiós, adiós que significa lo contrario y del que destacamos dos piezas: la que da título al disco y la rabiosa Han matado el rock'n roll.