JULIO ANDRADE MALDE
La tercera función estuvo mucho mejor que la primera. Ignoro cómo salió La rosa del azafrán (segunda función); pero en esta sesión doble la mejoría fue ostensible. He de manifestar mi desagrado por las notas de programa donde puede leerse que Chapí "no tuvo más remedio que apechugar (sic) con la zarzuela"; y además se califica a ésta como "género de arte menor". Pues, no. Chapí compuso esta maravilla que causó el asombro de Saint-Saëns (no sólo por el dúo, como se dice erróneamente en las notas) quien pronunció este juicio inexorable: "Pues si este es el género chico, ¡cómo será el grande!". Y hay una buena cantidad de zarzuelas de alta calidad.
Pilar Belaval triunfó como Mari-Pepa, por dotes vocales y escénicas; le dio réplica, como Felipe, Guillermo de Mesa, de versatilidad asombrosa (había bordado el ridículo Querubini, en El dúo de La africana, e iba a ser, después, en El bateo, un magnífico Wamba, rol de matiz cómico, también). Su voz grata, no muy potente, carece de vibrato; parece un barítono lírico al estilo de Sagi-Vela, aunque por fortuna sin su característico apoyo en gola. Muy bien la Gorgonia de Minteguía. Y excelentes, los actores, Zafra, Peña, Conde y Mayo; su escena nocturna, muy buena (aunque demasiado iluminada para resultar creíble). Decorado y movimiento escénico, notables. Muy bien, los bailarines. El Coro, mejor, porque se sabe la obra. Hasta la Orquesta estuvo más entonada, aunque no faltaron los habituales fallos del metal y la abrumadora presencia del trombón. Ormeño, también mucho mejor, acaso porque ha perdido la tilde en la primera "o", adjudicada en el programa de la primera función.
El bateo no alcanzó el nivel de La Revoltosa; pero, en general, el montaje resultó satisfactorio. Se aprovechó con buen criterio el decorado anterior de la corrala, aunque fue necesario realizar dos mutaciones (para los organilleros y para la escena de la iglesia, resueltas ambas con medios modestos). Sin embargo, hay que valorar que se hayan resuelto los cambios de decorado. Resulta extraño que una obra en un acto plantee tales exigencias de tramoya. Se lució Pilar Belaval como Visita; y estuvo correcta Eva Velasco en Nieves. Mayo, Peña, Martínez, Zafra y Téllez mantuvieron con dignidad el nivel actoral. Acertados también aquí los bailarines. Y, tanto coro como orquesta, se mostraron bastante acertados.