El catalán Vila-Matas es, con Javier Marías, el escritor español que más ha hecho por modernizar la novela española. ConVila-Matas quedan atrás los tópicos clásicos de la novela tradicional española para adentrarse en el siglo XXI, en la concepción más renacentista del texto literario. Ahora, Vila-Matas retorna a la novela, la novela con mayúsculas, después de cinco años buceando en otros juegos literarios. Lo hace con Dublinesca, una historia alejada de la Francia que tanto le apasiona y con la que inicia lo que él mismo llama el salto inglés y lo hace, con toda la intención, de la mano del más moderno de los modernos escritores, el más revolucionario, de Joyce y su Ulises. No es casual, lo hace para evocar toda una parodia de lo apocalíptico, con la ironía y el tono humorístico que sólo los reflexivos saben hacer y para especular sobre el fin de una época literaria, la actual, la que nació con Gutenberg y que algunos quieren dar por muerta.
Pero leyendo Dublinesca se aprecia el salto de calidad deVila-Matas que desprecia y resta trascendencia de alguna manera al debate sobre la desaparición de la era Gutenberg a manos del Google y apunta a la verdadera preocupación que no sería otra que la desaparición de la propia escritura, del pensamiento reflexivo, del lenguaje como símbolo de transmisión y esto -Vila-Matas pretende dejarlo claro- no está en cuestión.
En Dublinesca nos hallamos ante un auténtico festín literario y cultural al que nos tiene acostumbrados el novelista, con una profusión, quizás excesiva de citas literarias, musicales o del mundo del cine.
En Dublinesca reaparecen, renovados y crecidos, los valores que han hecho del novelista una figura señera de la literatura española, componiendo un brillante ejercicio de escritura singular.
Con festiva inteligencia, en Dublinescavuelven la gracia y la ironía y todos aquellos temas que han centrado sus preocupaciones literarias, como las dudas de identidad, el azar en el destino, la relación entre la vida y la literatura, que finalmente le conducen a cuestionar el destino vital de las personas en una situación de desconcierto colectivo y de crisis general de valores.