CARMEN VILLAR | SANTIAGO
Manuel Blanco tiene a su compañero de profesión, Peter Eisenman, en un pedestal y por eso no es casualidad que sobre una peana haya colocado el vídeo que grabó al neoyorquino y donde este explica cómo puso cara al proyecto soñado por Manuel Fraga. La Cidade da Cultura, explica con entusiasmo el ex director del Museo Nacional de Arquitectura y Urbanismo, "es una de las grandísimas obras arquitectónicas de este cambio de siglo".
Por eso, nadie mejor que él para comisariar la exposición Peter Eisenman. A Cidade, que a partir de hoy será "la puerta de entrada" para todos los se acerquen -6.500 desde febrero- a disfrutar los edificios del Gaiás desde una de las salas que más enamoraron a Blanco en el Arquivo de Galicia. Y, a su juicio, nadie mejor que Eisenman para "contar" cómo concibió los edificios. "Fui a filmarlo hace un mes a Nueva York y le pedí que me lo contara mirándome a la cara y de pie", explica Blanco, quien recuerda que no se trata de una muestra al uso, sino que está concebida para durar y pensada como un "centro de interpretación", similar a los que existen, por ejemplo, al lado de los yacimientos arqueológicos, que contribuirá a "entender mejor" a los visitantes una obra que quiere ser "un centro de referencia de la cultura".
Pero este catedrático del departamento de Composición Arquitectónica de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Politécnica de Madrid no se conformó con contar con Eisenman de cicerone, sino que logró sacar de su despacho en Estados Unidos algunas de las primeras maquetas del megaproyecto del Gaiás, que lucirán al lado de la que sirvió como carta de presentación en la Bienal de Arquitectura de Venecia. "He recuperado los primeros trazos, las primeras maquetas de cartón que son cartones recortados, en los que dio forma a la Cidade da Cultura. Nunca habían salido del estudio", explica Manuel Blanco.
El también comisario no quiso olvidar a todas las personas que tuvieron algo que ver con el proyecto, de los que aparecen imágenes y los documentos con los que construyen, afirma, "esta gran obra".
Lo más espectacular es la grabación, mediante un cañón de 360 grados, de toda la ciudad, proyectada en un panóptico, que permite "meterse en las cubiertas y en los rincones" que no se pueden visitar. "Es un intento de reflejar cómo la ciudad te rodea y te abraza", dice el comisario, que también ha coordinado en Atenas la muestra Una ciudad llamad España.