MIGUEL CABANILLAS | VENECIA
Consciente de la oportunidad que puede suponer para su carrera participar en la Mostra, el joven cineasta catalán Lluís Galter asegura que no quiere ser abanderado de ninguna nueva generación de directores españoles y que, de hecho, no quiere ser "abanderado de nada".
Galter (Figueras, 1983) explica las pretensiones que tiene para la carrera que acaba de iniciar y confiesa las sensaciones que da presentar su filme Caracremada (Caraquemada) en el 67 Festival Internacional de Cine de Venecia, dentro de la sección Horizontes.
"Yo no creo que vaya a ser abanderado de una nueva generación de directores. No, no. Es más, no me quiero ver abanderado de nada", explica el cineasta instantes después de presentar hoy, en rueda de prensa su película, que consiguió llenar anoche la Sala Dársena de la Mostra, pero que tuvo una reacción fría por parte del público.
Galter confiesa que le está costando acostumbrarse a hacer entrevistas y que le gustaría "no pensar mucho" en lo que va a suponer estar en Venecia para su futuro.
"No significa que la película sea mejor, porque aquí también se ven malas películas y la gente lo dice. Y además hay una presión añadida por el hecho de ser la primera película y tenerla en Venecia", apunta el cineasta.
"Prefiero no pensar en lo que vendrá ahora y empezar otra película con las mismas que ésta, sin ninguna pretensión de llegar a ninguna parte, sino simplemente haciendo lo que me da la gana", agrega Galter, quien explica que tiene ya varias ideas para próximos proyectos, pero, por ahora, nada concreto.
El cineasta acepta con resignación la tanda de entrevistas a las que se ha tenido que someter por la promoción en Venecia de su película, aunque también sabe quitarle hierro al asunto: "Tampoco es tan grave. Tiene un punto de ego que también está bien", dice.
Caracremada es el sobrenombre que la Guardia Civil daba al protagonista de su historia, Ramón Vila Capdevila, quien decidió en 1951 rebelarse al mandato de la anarcosindicalista Confederación Nacional del Trabajo (CNT), de dejar la acción violenta contra el régimen franquista, y ocultarse en los bosques catalanes para llevar a cabo un golpe de efecto.
Galter cree que quizá se haya abordado ya "bastante" en el cine la Guerra Civil (1936-1939) y el régimen dictatorial de Francisco Franco (1939-1975), pero que éste es un "tema muy popular que a la gente le atrae siempre porque es historia reciente".
Defensor de las producciones modestas como la suya que hacen que se tenga que recurrir mucho más a la imaginación, el joven catalán, quien en esta película renuncia al diálogo y apuesta totalmente por la fotografía, no plantea su carrera como la de un cineasta de corte reivindicativo que utilice sus películas para plantear denuncias.
"Aquí quise hablar de este personaje en concreto, pero no voy a hacer una película para reivindicar un personaje porque sí. No quiero encasillarme, es que tampoco yo soy así. Ni soy militante de nada. Al contrario, yo no me siento igual que este hombre. Siempre lo abordé con mucho respecto y mucha distancia", explica.
Caracremada, protagonizada por Lluís Soler y Aina Calpe, concurre, al igual que Guest, de su compatriota José Luis Guerín, en el Festival de Venecia dentro de la sección Horizontes, que cuenta con sus propios premios.
Sea real o no, el documental sobre Joaquin Phoenix que relata su transformación de aclamada estrella de Hollywood hasta un barbudo aspirante a músico de hip-hop, ha cautivado a los espectadores en el Festival de Cine de Venecia.
Dirigida por Casey Affleck, el cuñado de Phoenix, I'm Still Here, atrapa al público en el juego de adivinanzas sobre si lo que están viendo es real o un "falso documental" irónico que se burla de un público intolerante y de mente estrecha. Una polémica ya comenzó mucho antes del lanzamiento del filme.
La película refleja los chats de internet que siguieron a la ya célebre entrevista televisiva ahora de Phoenix con David Letterman en febrero del pasado año, cuando su confusa actuación desató sospechas de que todo estaba preparado.
"Les puedo decir que no hay engaño", dijo Affleck a los reporteros después de que su debut como director fuera proyectado este lunes en Venecia, donde la cinta se exhibe fuera de la competición oficial. Eso sí, el director admitió que era probable que la audiencia se confundiera. "Estoy muy interesado en oír ese tipo de reacciones y apreciar ese punto de vista, y ahora entiendo que gran parte de esta película puede ser confusa en términos de 'ah, bueno, parece que es algo real o no real'", agregó.
Affleck dijo que Phoenix se encontraba en Venecia -se le ha visto ya entre góndolas y canales con un aspecto mucho más saludable del que luce en la película- pero no estaba seguro si podría asistir a la alfombra roja para el estreno a última hora del día.
En todo caso, ya sea real o no, I'm Still Here ofrece imágenes de su protagonista en los peores momentos imaginables (borracho, vomitando, colocado e incluso humillado). Una visión a veces insoportable, pero muy real, de la vida de una celebridad y de la mente de Phoenix.
Por otro lado, la actriz española Paz Vega se reincorporó al trabajo tras su reciente maternidad para presentar ayer en Festival la cinta Vallanzasca - Gli angeli del male, en la que interpreta a Antonella, la fiel amiga de uno de los criminales más famosos de Italia.