ÁGATHA DE SANTOS | VIGO
Seis años después de obtener el Premio Álvaro Cunqueiro para textos teatrales, convocado por el Igaem (ahora Agadic), que incluía como dotación facilitar la producción de la obra galardonada, Limpeza de sangue (o sangue fai ruído), del escritor afincado en A Coruña Rubén Ruibal (Ribadeo, 1970), Premio Nacional de Literatura Dramática 2007, llega a los escenarios y lo hace de la mano de la compañía Espello Cóncavo. Su director, Arturo López, avala con su patrimonio esta obra, homenaje a Roberto Bolaño y ambientada en A Coruña, que tiene un presupuesto cercano a los 100.000 euros y en la que los actores -once si se tiene en cuenta el cameo del propio director- hacen también de servidores de escena, moviendo los decorados para las 31 escenas en distintos ambientes en los que se desarrolla el montaje.
Tanto empeño se debe al convencimiento de López de que Limpeza de sangue es una de las piezas teatrales mayúsculas de la dramaturgia gallega, tanto por la calidad del texto como por su contenido. "Esta obra pone de manifiesto la fuerza de los escritores gallegos que, como Ruibal, crean un tipo de tejido que hacen posible que el teatro gallego esté a punto de explosionar", manifestó. Que este salto cualitativo se quede en el intento se debe, en opinión del director, a la falta de apoyos al teatro en la comunidad. "Esta pieza triunfaría sin duda en Madrid o Barcelona", añadió López, que anunció que la compañía está en conversaciones con empresarios teatrales madrileñas para representarla en la capital. "Es una forma también de difundir nuestro teatro", apostilló. Ruibal afirmó cuando ganó el Cunqueiro que se inspiró en los barrios de Os Mallos y la Sagrada Familia de A Coruña a la hora de escribir la obra.
Limpeza de sangue es un montaje con una producción "muy complicada", según López, que la compañía ya intentó poner en marcha, sin éxito, anteriormente. La perseverancia ha posibilitado que por fin se estrene esta obra, que cuenta en su elenco con Sergio Zearreta -actor vasco para quien ser fiel a la forma de hablar de su personaje ha sido el mayor reto, según reconoció-, Estíbaliz Veiga, Fernando Morán -cuyo perro, Biocán, también tiene un pequeño papel- y Oswaldo Digón. A la hora de abordar este drama, que habla de temas tan actuales como la drogadicción y la corrupción, López respetó la idea de Ruibal de contar con Digón y Zearreta para los papeles de Clemente y Fernando, respectivamente. "Ruibal siempre dice que cuando estaba escribiendo esta obra, le ponía caras a estos dos personajes y pensé que lo más coherente era abordarlos a ellos directamente", dijo.