EFE | BARCELONA
La Fundación Antoni Tàpies se convirtió ayer en centro de reconocimiento y homenaje al artista, el lugar al que acudieron centenares de personas a expresar su pésame entre una selección de sus obras, mientras el mundo de la cultura realzó su papel clave en la vanguardia del arte. Por deseo de la familia, Tàpies, fallecido anteayer a los 88 años, será despedido hoy en la estricta intimidad, mientras ayer se organizó en la Fundación Tàpies, casi a contrarreloj, una exposición con una muestra significativa de su obra, en la que, además, un libro de condolencias recoge las ideas y sentimientos de admiradores y de algunos artistas.
Entre los telegramas recibidos por la familia de Tàpies se encontraban los de los Reyes y los príncipes de Asturias, en las que expresan su pesar por su muerte, y el del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien destacó que su obra permanecerá como "una referencia de excelencia indeleble de las artes plásticas tanto en España como en el mundo".
En la Fundación Tàpies, los teléfonos sonaban ayer por la mañana sin descanso en competencia con el ruido de los martillos y las taladradoras de los operarios que colgaban cuadros y trabajaban sin descanso para abrir las puertas por la tarde, lo que finalmente pudieron hacer a las 15.30 horas.
"Hoy es un día muy triste, pero a la vez es alegre, porque estamos recibiendo muchas muestras de cariño y vamos a despedirlo rodeados de su obra", dijo la directora de la Fundación Tàpies, Laurence Rassel, que desde la noche del lunes, tras difundirse el deceso del artista, atendió a innumerables medios de comunicación. "Estamos recibiendo muestras de apoyo de todas partes. La gente de a pie llama a la puerta y por teléfono y también hemos contestado llamadas de personalidades de la cultura y de la política de todo el mundo", señaló Rassel.
En las paredes de la sala principal de la Fundación Tàpies se ha colgado en un lugar central la obra Terrós (1984), de la colección privada de la familia y que alude a la propia muerte del artista, junto a obras de gran formato como Llibre mur (1990) y otras más pequeñas de gran valor artístico como Figura sobre fusta cremada (1947).
"Queremos reflejar su modo de trabajar y mostrar obras de todas las épocas porque Tàpies es un artista que ha atravesado generaciones, desde sus inicios influenciados por el surrealismo hasta su obra contemporánea", indicó Rassel.
El presidente de la fundación, Xavier Antich, señaló que a Tàpies le hubiera gustado esta despedida porque la sala "está llena de personas que aprecian su arte", y recordó que el artista era una persona "austera y humilde" a la que no le gustaban los actos protocolarios. "Él defendía que lo importante no es el artista sino su arte, por eso la familia ha querido situar la obra 'Terrós', un autorretrato con una calavera, en el lugar que ocuparía el féretro en una ceremonia funeraria tradicional", aclaró Antich.
Gentes de todas las edades y condiciones acudieron por la tarde a la fundación para dar su último adiós al artista, aunque el grueso de los asistentes durante las primeras horas de esta jornada de puertas abiertas fueron personas mayores que recuerdan la larga trayectoria de Tàpies.
"Es muy hermoso poderse despedir de Tàpies viendo su obra porque él se comunicaba con su obra... y lo seguirá haciendo", dijo emocionada Eulalia Tarrés, una de las muchas personas que hicieron cola para firmar en el libro de condolencias y pasear después por la sala para ver la exposición especialmente organizada para la ocasión.
La Fundación Tàpies abrirá otra vez sus puertas al público hoy entre las 9 y las 21 horas y está preparando además un acto de homenaje público.
Lenguaje revolucionario
La Unesco envió ayer sus condolencias por la muerte del autor y subrayó que el artista catalán revolucionó el arte abstracto "al inventar un lenguaje formal de una rara intensidad".
"Su muerte es una tremenda pérdida para todos los amantes del arte", señaló en un comunicado la directora general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco), Irina Bokova, quien le ensalzó como "gran figura del arte contemporáneo", que utilizaba en sus obras "materiales simples y una gran economía de medios".
Soledad Lorenzo, galerista de Tápies durante casi veinte años, lo recordó como un "genio" que, aunque era consciente de lo que significaba su obra, se caracterizaba por su "humildad" y su extraordinaria sensibilidad. "Era un ser tierno, inteligente y bondadoso", dijo la galerista, que ensalzó el perfil humano de Tápies, pues, comentó, sus méritos artísticos están muy presentes para todos. "Personalmente, he perdido un gran amigo", dijo.
La comisaria de pintura y escultura del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, Ann Temkin, comentó que Tàpies "dejó su impronta en incontables pintores, muchos españoles, pero también europeos y americanos, como Lucio Fontana o Robert Rauschenberg, con los que estableció una conversación dentro de los cauces de la pintura abstracta".
"Fue el representante más importante del informalismo en España", señaló Dieter Scholz, comisario de la Nueva Galería Nacional de Berlín, consagrada principalmente al arte del siglo XX. Según el experto, "la destacada posición internacional" de Tàpies queda resaltada en el museo en su combinación con otros importantes artistas como los franceses Jean Dubuffet y Pierre Soulages, del chileno Roberto Matta, de los estadounidenses Robert Rauschenberg o Lee Bontecou.