AGENCIAS
"¡Estoy harto de pagar!.¡Eso es todo!". De esa forma justificó Hallyday su decisión de cambiar su actual residencia en una zona exclusiva a las afueras de Versalles por la no menos chic localidad de Gstaad, una estación de esquí suiza con la mayor concentración de tiendas de lujo del mundo.
Hallyday, un auténtico icono de la canción francesa, pasa a engrosar así la larga lista de millonarios, más o menos conocidos, que optan por la misma solución para escapar al fisco francés y en la que destacan, entre otros, Alain Delon, Charles Aznavour, Alain Prost o Amélie Mauresmo.
"No quiero seguir siendo esquilado como un cordero", afirmó Johnny en una entrevista que publica hoy el semanario "Paris-Mach", del cual es portada.
La fiscalidad francesa "penaliza a los que triunfan. Es injusto, con todo lo que le he dado ya a Francia podría haberle regalado un portaaviones", subrayó el rey del rock francés, que en 2005 ingresó más de seis millones de euros y dice que sólo conservó el 30 por ciento.
"La triste realidad financiera del país", con una fuerte deuda pública, se debe a "la incompetencia de los que nos gobiernan", estimó Hallyday, quien ha expresado públicamente su apoyo al aspirante conservador al Elíseo, Nicolas Sarkozy.
Si el actual ministro del Interior consigue ser el próximo jefe de Estado y reforma el impuesto sobre la fortuna y los derechos de sucesión, Hallyday promete "volver".
Sólo Sarkozy, el ultraderechista Jean-Marie Le Pen y la presidenta de la patronal Medef, Laurence Parisot, se han mostrado comprensivos con Hallyday, que en su larguísima carrera ha acumulado dos discos de diamante, 19 de platino y 39 de oro.
El presidente francés, Jacques Chirac, y el primer ministro, Dominique de Villepin, han lamentado esa decisión, al igual que la candidata socialista al Elíseo, Ségolène Royal, quien le ha instado a hacer gala de "más solidaridad nacional" y a "dar ejemplo".
Sarkozy ha prometido reformar el impuesto de la fortuna, mientras que Royal, por boca de su compañero y primer secretario del Partido Socialista (PS), François Hollande, ha hecho saber que eliminará todas los beneficios que el Gobierno de Villepin ha dado a las rentas más altas desde 2002.
En la otra cara de la moneda están los que no tienen nada o casi nada: los indigentes, conocidos en Francia con las siglas de SDF, que corresponden a las palabras "Sin Domicilio Fijo".
En coincidencia con el descenso de las temperaturas y con la llegada de las fiestas navideñas, la asociación "les enfants de Don Quichotte" ("los hijos de Don Quijote") han lanzado una iniciativa original con trascendencia mediática.
Han propuesto a la gente que tiene una vivienda en condiciones que pase al menos una noche en una de las cien tiendas de campaña que instalaron hace cinco días en uno de los muelles del canal parisiense de San Martin, mundialmente famoso por películas como las de Jean Gabin o "Amélie".
Esta acción encaminada a despertar las conciencias y la solidaridad ciudadana toma el testigo de otra campaña lanzada hace justo un año por Médicos del Mundo, que repartió decenas de tiendas de campaña a los "sin techo" de París.
El objetivo era protegerles del frío, pero también hacer visible la miseria en la "Ciudad de la Luz".
Una campaña que aún continúa: Se calcula que hay medio millar de indigentes acampados en París, pero al mismo tiempo se han multiplicado los desalojos policiales de esos campamentos.
Pero las tiendas de campaña no son la solución, como demuestra que ha habido tres muertes de indigentes por frío en las últimas semanas y dos de ellos disponían de ese material.
En su discurso a "la Francia que sufre", Sarkozy prometió que si es elegido presidente de la República, "en dos años, ninguna persona estará obligada a dormir en las aceras y morir de frío".
También Royal ha multiplicado sus mensajes a los que están o se siente excluidos del sistema.