EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO ENTREGA AL DIRECTOR SU PREMIO ESPECIAL
AGENCIAS.SITGES (BARCELONA)
Uno de los grandes maestros mundiales del cine de terror, George A. Romero, presentó ayer en el festival de cine fantástico de Sitges su nueva película Diary of the Dead, con la que regresa a sus
raíces y muestra un mundo de muertos vivientes marcado por la explosión mediática.
Recibida al finalizar su pase en la sala de proyecciones con muchos aplausos, Romero explicó que ha intentado con esta película independiente mostrar "la explosión mediática que estamos viviendo cada día", a la vez que reconoció utilizar a sus zombis para hacer un reflejo de la política o la sociedad actuales.
El también conocido como el rey del terror empezó a trabajar en este diario de los muertos a finales del año 2006, en Toronto (Canadá), ciudad en la que reside. Con un bajo presupuesto, un rodaje de apenas 23 días, y un elenco de actores desconocidos, Romero produce a sus 67 años una historia protagonizada por un grupo de jóvenes estudiantes de cine que ruedan una película en un bosque, donde descubren que la muerte ha cobrado vida.
Montados en una furgoneta, y sin dejar de filmar ni un minuto de lo que les ocurre, recorren las carreteras de Pensilvania (Estados Unidos) con el objetivo de llegar a sus hogares, pero después de algunos intentos se dan cuenta de que para ellos ya no queda ningún hogar real.
Con infinidad de guiños al espectador sobre hechos que ocurren en la actualidad y que tienen que ver con las guerras, con el uso de los medios de comunicación o las nuevas tecnologías, Romero ha aclarado, sin embargo, que es un "cínico" respecto a la idea de incluir cuestiones sociales en sus filmes y que vuelve al género de los zombis "por una mera cuestión económica".
"Todo el mundo está muy empeñado en encontrar lo que representan los zombis en mis películas y yo digo que para mí suponen un cambio revolucionario para unos humanos a los que les cuesta adaptarse a ellos, aunque sean seres muy honestos y predecibles", explicó a preguntas de sus fans.
Sobre el hecho de que estos zombis son muy parecidos, por sus limitaciones, a los que aparecían en la mítica La noche de los muertos vivientes (1968) y menos a los más agresivos que protagonizaban algunos de sus últimos filmes, George A. Romero considera que también en ese aspecto su película "es una vuelta a los orígenes".
George A. Romero, cuya vida como espectador se inició con El ladrón de Bagdad en una televisión de tubo, dijo que no cree que los remakes que se han hecho de algunos títulos suyos aporten "nada nuevo" y aseguró que en caso de encontrarse ante una hecatombe provocada por muertos vivientes no sabe cómo actuaría, pero "sé que bajo ningún concepto acabaría disparándome a mí mismo". Conocido por el gran público a finales de los años sesenta por La noche de los muertos vivientes, este cineasta, de gruesas gafas negras y larga coleta blanca, también es el autor de Martín (1978), Creepshow (1982) o La tierra de los muertos vivientes (2005), aclamada por la crítica y uno de sus grandes éxitos en las taquillas.
El Festival Internacional de cine Fantástico de Sitges le entregó ayer el premio honorífico del certamen.