ARMANDO ÁLVAREZ | VIGO
Recurrirá al olvido como terapia, por evitar que el cerebro se le embote. Pero hay un recuerdo que ha sacralizado y conservará mientras le alcance la vida: el de aquel verano de 1993 en que compartió cancha con un tal Michael Jeffrey Jordan, "sin duda el mejor jugador de la historia".
Jakcson, o sea, participaba en una liga de verano en Charlotte, en el año previo a su ingreso en la universidad (jugó en la NCAA entre 1994 y 1997). Y coincidó con Michael Jordan, que siempre fue fiel a la felicidad de su época universitaria en Carolina del Norte. Bajo el pantalón de los Bulls, el astro llevaba el blanco con ribetes celestes.
"Yo estaba flipando sólo de estar en el mismo pabellón que él", confiesa Shawn Jackson y se rescata como un jovencito que tirita defendiendo al "23". Jordan estaba en plena efervescencia de su primera etapa victoriosa, tres anillos de una tacada a las órdenes de Phil Jackson. Poco después se retiraría temporalmente para probar fortuna en el béisbol.
Conocerlo en persona no destruyó al mito. Lo afianzó a ojos de Shawn. "Estar junto a él era alucinante. Aprendí mucho en aquel tiempo. Jordan intentaba ayudar a los jóvenes, nos daba consejos sobre la forma de jugar y cómo trabajar". La experiencia, o sea, lo convirtió en uno de esos devotos que disculpan que Jordan se retirase en los Washington Wizards. Porque había firmado la mejor despedida en la historia del deporte con "the shot", la acción en la que quebró las caderas de Bryon Russell y firmó con un tiro perfecto el sexto título. "Quiso volver porque sabía que ya no era el mejor, pero deseaba probarse contra los jugadores de la nueva hornada".
Jackson entendió entonces la prórroga que Jordan quiso regalarse en Washington, pese al óxido que la martirizaba la espalda, y lo entiende casi mejor ahora que ha alcanzado esa edad en la que cada partido se paladea porque será de los últimos que dispute. El de Gestibérica, como el de los Bulls, sigue saltando a la cancha "por amor al baloncesto y con hambre de ganar. Esa sensación no desaparece con la edad". Jordan se retiró a los 40. Es un buen horizonte para Shawn.
Hace ya más de un lustro que "Air" dejó de volar en las canchas para hacerlo en el recuerdo de los que lo admiraron. Como sucede en el fútbol con Maradona, el vicio de buscarle sucesor no se mitiga. "Kobe Bryant es el que más se le acerca de los jugadores actuales. Por su frialdad y sus ganas, por la lucha cuando busca la victoria", explica Jackson, poco de acuerdo con la designación de otros candidatos. En Jordan cuenta tanto lo que hizo como el modo con que lo realizó, las estadísticas y el estilo. "LeBron James tiene una potencia física increíble, pero no posee su elegancia", acepta.
Shawn se conforma con adorar a Jordan y con aplicar sus lecciones a su carrera, en la medida de sus posibilidades. Nunca ha querido imitarlo. El de Gestibérica es una ala de 2,03 metros, que puede actuar como cuatro y aporta en los apartados del sacrificio, como rebotes, asistencias y robos. Es de estilo sobrio, europeo, aunque matiza: "No es que siempre haya jugado así. He tenido que adaptarme. Cuando llegué a Europa era también uno de esos jugadores americanos que se lanzan al ataque contra cinco. Con el tiempo vas aprendiendo a ser más completo".