FERNANDO CASTÁN | ROMA
Wildeboer sufrió para ganar el metal más importante, de momento, de su vida pues el primer cincuenta lo pasó en la quinta posición después de no haberse sentido muy bien en los veinticinco metros iniciales, según reconoció él mismo tras la carrera.
El nadador español, nacido en Sabadell (Barcelona) en febrero de 1986, tuvo un tiempo de reacción de 0.60, el quinto mejor de los ocho participantes. Los dos japoneses fueron los que salieron mejor.
Wildeboer tocó en el paso por los cincuenta en un tiempo de 25.61 por detrás de Koga, ya primero con 25.36; el británico Liam Tancock, con 25.37; el estadounidense Mattew Grevers, tercero con 25.48; e Irie, cuarto con 25.57. Rebasó al británico y al estadounidense, pero se vio superado por el alemán, que había sido sexto con 25.67 al tocar el muro tras el primer largo y recuperó cuatro puestos.
Koga, que pesa sólo 60 kilos y a quien el español le augura la supremacía de la espalda mundial cuando cambie la reglamentación de los bañadores y se retire el estadounidense Aaron Peirsol, batió el récord de los campeonatos que él mismo estableció el lunes, en las semifinales de los 100 espalda con 52.39, mientras que Peirsol quedó eliminado en las semifinales. El estadounidense fue doble campeón olímpico en Pekín y arrebató con un 51.94 el récord del mundo de Wildeboer a principios de julio en las pruebas de selección para el Mundial disputadas en Indianápolis.
Ayer, el nipón se hizo con la medalla de oro al parar el crono en 52.26, por 52.54 del germano y 52.64 del español.
Con la medalla de Wildeboer, España suma su segundo podio en Roma en las pruebas de natación después de la que ganó Rafa Muñoz en los 50 mariposa el lunes. Aschwin, que se entrena con su padre, el holandés Paulus, en Farum (Dinamarca), es tras Muñoz el segundo nadador nacido y formado en España, que consigue una medalla en un Mundial.
Por su parte, otra nadadora española, Erika Villaécija, fue quinta en la prueba de 1.500 metros libre tras la italiana Alesia Filippi; la danesa Lotte Friis; la rumana Camelia Potec y la chilena Kristel Kobrich. La española rebajó su propio récord de España al detener el crono en 16:00.25
Filippi, que fue oro, pudo con el récord de los campeonatos en una final en la que se nadó por debajo de la mejor marca mundial, pero en la que no pudo rematar ante el delirio de los aficionados italianos.
La FINA ratifica las restricciones
El órgano ejecutivo de la FINA ratificó la decisión de su Congreso, celebrado el 24 de julio en Roma, de restringir el uso de materiales y las formas de los bañadores de competición, para que "el hombre recupere su protagonismo".