ANA BELICIA GIORGINI | A CORUÑA
Tras una vida entera dedicada a su pasión, la vela, Antonio Nores Quesada continúa tan ilusionado por poder recibir de nuevo a La Solitaire de Le Figaro como el primer día, allá por el año 1972, que los solitarios atracaron en A Coruña. Desde el Real Club Náutico de La Coruña, del que es socio desde hace más de 40 años, este coruñés de pura cepa continúa colaborando con esta competición, y ya van doce ediciones y treinta y siete años.
-¿Cómo nace su relación con la prestigiosa regata La Solitaire?
-Nace en 1972, ya hace muchos años, y desde entonces sigo coordinando la relación entre el Club Náutico de La Coruña, del que soy socio, con la regata. Siempre desde el punto de vista técnico, porque desde el punto de vista organizativo, financiero y demás están Turgalicia y el Ayuntamiento. Desde la primera vez que esta regata llegó a la ciudad estuve con ellos como colaborador por parte del club.
-Lleva más de 40 años como miembro del RCN de La Coruña pero, ¿de dónde le viene la afición por la vela?
-Casi ya ni me acuerdo, pero desde muy pequeño. Me viene por mi padre. Con cuatro años ya salíamos a navegar con él y desde muy pequeños ya regateábamos en barcos de vela. Y desde el año 60, más o menos, yo ya participaba en competiciones y regatas.
-Para usted, que vio nacer la relación entre A Coruña y La Solitaire, ¿qué hace especial a esta prueba en relación a otras regatas que visitan la ciudad?
-Han venido muchos tipos de regatas y la más conocida quizás sea la Cutty Sark -ahora denominada Tall Ships Races-, pero ésta es una regata de solitarios y es muy competitiva; aquí se viene a ganar y no sólo a participar, porque sirve de escuela para después hacer las grandes regatas que hay alrededor del mundo, bien tripuladas o en solitario. Por eso en esta regata están los mejores regatistas de todo el panorama internacional. Y otra cosa especial es que la regata se hace en una zona difícil y muy compleja por las corrientes, los vientos y también el tráfico marítimo entre el Atlántico francés y el español. Unas dificultades que aumentan viniendo en solitario.
-¿Qué cree que significa A Coruña para La Solitaire?
-Para ellos es un puerto de referencia. Está en una esquina estratégica y el puerto está abrigado y tiene fácil llegada. Y también porque A Coruña tiene la envergadura de servicios necesarios para atender a la regata en sí y a todo su entorno. Con la regata viene un número importante de personas y hacen falta mecánicos, talleres, un aeropuerto próximo? por eso no pueden desplazarse a cualquier sitio.
-¿Es viable que continúe la relación entre la ciudad y la regata?
-Existen problemas de financiación porque esta regata es cara y hay que costear, en parte, la estancia de ellos aquí. Este año tenemos la aportación del Ayuntamiento de A Coruña y, sobre todo, de Turgalicia y esperemos que estas dos entidades nos sigan apoyando en el futuro. Porque la publicidad que esta regata hace de A Coruña fuera de España gracias a Le Figaro es muy grande, por eso la inversión que se hace en esta competición se recoge con bastantes frutos.
-¿Qué edición recuerda con especial cariño?
-La primera, del año 72. Vinieron pocos barcos y aún era una regata de aficionados. Y cuando al cabo de nueve años regresaron. Ya no se llamaba L'Aurore, como en un principio, sino Le Figaro y nos sorprendió que nos volvieran a llamar por segunda vez. Y también la última es especial, porque es en la que estamos metidos ahora.
-¿A quién destacaría este año para llevarse el triunfo?
-Me gustaría señalar a tres personas, pero con esto no quiero decir que la vayan a ganar. El primero es Jean-Paul Mouren, el decano de la regata. Tiene 56 años y ésta es la vigesimosegunda vez consecutiva que participa, todo un mérito. Pero también al ganador del año pasado, Nicolas Troussel, y, por supuesto, Michel Desjoyeaux, que ganó dos veces la Vendée Globe, una vuelta al mundo sin escalas.
Después de recorrer las 345 millas náuticas que separan Lorient (Francia) con A Coruña, fin de la primera etapa de La Solitaire de Le Figaro, se espera que los primeros solitarios comiencen a entrar en el puerto coruñés a partir de las 21.00 horas de hoy. Si bien, las condiciones meteorológicas podrían dificultar la travesía y retrasar la llega, al igual que sucedió en la dantesca etapa de la edición de 2007. / Redacción