X. M. M. / R. D. R. | A CORUÑA
La sombra del caso Rivaldo planea de nuevo sobre Riazor. Miguel Ángel Lotina decía el pasado viernes que no creía que con Lafita sucediese lo mismo que pasó con el internacional brasileño, que se lo llevó el Barcelona pagando la cláusula de rescisión durante un Teresa Herrera (1997), dejando al equipo blanquiazul casi sin capacidad de maniobra para sustituir a uno de sus futbolistas más importantes. El entrenador deportivista aseguraba que si el Zaragoza se llevaba al exterior aragonés en la última semana lo haría con mala leche", pero que él no cree "en la mala leche de la gente". A tenor de lo sucedido ayer va a tener que pensar lo contrario.
Cierto que no es la última semana de agosto, faltan tres para que se llegue a fin de mes y empiece la competición, pero un representante del club zaragocista le insistió el pasado viernes al futbolista que iban a hacer efectiva la opción de recompra. Fue el mismo día en el que Lafita se estrenaba esta temporada en un partido amistoso. No es la última semana, pero la situación parece superar ya al entrenador deportivista, e incluso al jugador, que resulta ser el peor parado.
Todo por una historia que parecía que iba a resultar sencilla una vez que el Zaragoza anunció -antes del 30 de junio- la intención de recuperar al futbolista. "Estaba claro que se iba a ir al final de temporada, a él se lo dijeron, pero ahora no se sabe. El Zaragoza mandó un fax, pero no acabo de entender lo que pasa", dijo Lotina el pasado jueves. "Para mí ojalá se quede, ya que es un jugador potencial que va a mejorar con nosotros y nos va a ayudar", añadió el vizcaíno. Es más, dentro de la buena fue que muestra Lotina llegó a decir plenamente convencido: "Si no lo hace antes del día 15 no lo va a hacer". Lo contrario sería mala leche, había comentado con anterioridad. Puede haber algo de eso.
Quizá por el enfrentamiento que existe entre los dirigentes de ambos clubes por la interpretación que existe de la cláusula que permite al Zaragoza recuperar al futbolista. En Aragón dicen que con comunicarlo antes del 30 de junio es suficiente, que sólo tienen que abonar los 2,5 millones de euros estipulados. En A Coruña señalan que esa cantidad había que pagarla antes de que concluyese junio, desde entonces la cantidad asciende a 3,5 millones. Discrepancias por el contrato, por operaciones anteriores y la falta de liquidez puede provocar la existencia de una especie de guerra fría, con un único perdedor: Lafita.
Hace poco más de una semana, Agapito Iglesias, máximo accionista del club maño, había señalado que si no habían hecho efectiva la cantidad asignada no era "por falta de liquidez", sino porque Lafita no era "una prioridad" para el Zaragoza. Sin embargo, advertía de que en breve ingresarían en la cuenta del Deportivo el dinero previsto, es decir, 2,5 millones de euros: "Lo haremos mañana, pasado o dentro de tres días", pasaron más de diez desde este anuncio. El jugador se desespera porque desconoce su futuro y es incapaz de centrarse en el Deportivo -tampoco lo hace en el Zaragoza, lógicamente-.
Con esta situación apenas puede realizar la pretemporada con el consiguiente perjuicio para el equipo deportivista, que pierde a una pieza muy importante, y para el propio futbolista, que no puede llevar a cabo la preparación adecuada y tan importante a estas alturas. Lotina habló ayer con el futbolista tras el entrenamiento que desarrollaron en la ciudad deportiva del Vitória de Guimarães. Intenta darle apoyo, porque sabe que está pasando por una situación difícil. A veces sí existe mala leche. Sobre todo si no hay intención de dar marcha atrás.