RAMÓN OROSA | BILBAO
El Barcelona se ha impuesto en San Mamés al Athletic en el partido de ida de la Supercopa de España, una competición que en su primer asalto, a pesar de disputarse en un nuevo curso, ha supuesto casi una repetición de la final de la Copa del Rey de la pasada temporada en Mestalla.
Como entonces, se adelantó el Athletic, que incluso se permitió soñar con un triunfo de enorme prestigio e impacto mediático, pero acabó claudicando ante un rival poderoso y en la misma línea casi inabordable de la campaña anterior, a pesar de las importantes y numerosas ausencias con las que llegó a San Mamés.
Esta vez fue el joven Óscar de Marcos el que adelantó el Athletic e hizo soñar a su entregada afición, y Xavi y Pedro los que devolvieron con sus goles al conjunto bilbaíno las sensaciones de decepción ya conocidas.
Ninguno de los dos equipos sacó a su once de gala. El Barcelona por las bajas de Márquez, Iniesta, Messi e Ibrahimovic, y el Athletic porque dio descanso a hombres importantes de cara al choque europeo frente al Tromsoe noruego. Jugadores como Amorebieta, Yeste, Javi Martínez o el joven Muniain -estos últimos incluso fuera de la convocatoria-, que seguro jugarán el jueves.
Dos contras al inicio del Athletic con el Barça todavía asentándose parecieron dar la razón a los que veían más rodados a los locales, que han tenido que jugar una eliminatoria de la nueva Liga Europa, que a los visitantes.
Nada de eso. El Barcelona se encargó pronto demostrar que sigue siendo el equipo pletórico del curso anterior. Un grupo que hace de la posesión su principal arma y que, a nada que avista la meta contraria, la busca con clarividencia y de todas las formas.
Así se hizo rápidamente merecedor de abrir el marcador. Primero con dos sensacionales disparos lejanos de Bojan, al larguero y Alves, bien respondido por Iraizoz en una espléndida intervención.
Una jugada nacida en un despeje de Abidal y continuada con un impresionante carrera por su banda del lateral francés, más propia del Mundial de Atletismo de Berlín que de Bilbao, dejó a Xavi solo para marcar dentro del área local, pero al cerebro blaugrana se le fue el remate alto.
Algo parecido le ocurrió a Ocio tras empalar un centro desde la derecha de Susaeta, la jugada que cambió la dinámica del choque, ya más virado hacia Víctor Valdés hasta el descanso.
Fue entonces cuando apareció la figura de Óscar de Marcos, el joven delantero de 20 años llegado este verano del Alavés. El jugador de Laguardia a punto estuvo de batir al guardameta catalán primero con una vaselina de 45 metros y después buscó una pared con Iraola que hubiese dejado solo al lateral en el área si no se cruza Piqué en última instancia.
Pero el de Laguardia estaba lanzado y lo intentó por tercera ocasión. Esa vez la suerte le acompañó, ya que el disparo final tras deshacerse de Piqué, manso para Valdés, lo acabó desviando Puyol hacia su portería.
Comenzó la segunda parte con el Athletic buscando el 2-0 en un par de acciones de Susaeta y de Marcos, pero lo que ocurrió fue que el Barça empató el choque en la primera oportunidad de la que dispuso. Una colada de Keita por la izquierda no despejada por Koikili que Xavi, esta vez por abajo, sí definió bien para colocar la igualada en el marcador.
Ya con el choque más decantado del lado azulgrana que del rojiblanco, pronto llegó el segundo tanto de los visitantes. Un fuerte disparo de lejos de Pedro, escorado hacia la derecha, sorprendió a un Iraizoz, que se mostró poco afortunado en la acción.
Pero aún pudo haber más goles, en especial a favor de los campeones de la Liga y la Copa. Un disparo de Alves, despejado por Iraizoz, el meta navarro del Athletic, al larguero pudo aumentar la ventaja del Barcelona, que, no obstante, regresa a la Ciudad Condal con una buena renta para sentenciar en este torneo en el próximo partido de vuelta que se disputará el domingo en el Camp Nou.