JOSÉ ANTONIO DIEGO | BERLÍN
El santiagués Pedro Nimo cumplió ayer su sueño de terminar el maratón mundialista en Berlín, aunque cruzó la meta en la posición 67, con un tiempo de 2.36.39 (su marca personal es de 2.12.10 ) y roto por el dolor de espalda. De hecho, el atleta gallego tuvo que correr infiltrado con corticoides, lo que mermó en gran medida su actuación.
Mejor le fueron las cosas a Chema Martínez, que consiguió un excelente octavo puesto con un tiempo de 2.14.04 que le otorgó el título honorífico de primer europeo y también el de segundo no africano, por detrás del japonés Atsushi Sato, que terminó sexto.
La victoria, con récord de los campeonatos incluido (2.06.54), fue para el hombre con mejor marca de los participantes, Abel Kirui, que lideró el doblete keniano, el segundo que se registra en la historia del torneo, después del conseguido por Abel Antón y Martín Fiz para España en Atenas 97. La plata fue para Emmanuel Mutai y Etiopía tuvo que conformase con el bronce de Tsegay Kebede.
En los diez últimos kilómetros Chema Martínez se quedó solo con tres portugueses, luchando por ser el mejor de Europa, y los batió al sprint bajo el mismo arco de la Puerta de Brandenburgo.
Decimosexto y primer español el año pasado en Pekín, el veterano madrileño dio un paso hacia adelante para ganar plaza de finalista en su mejor resultado de los seis mundiales que ha disputado.
La carrera, con 98 atletas en la salida, partió a las 11.45 horas de la Puerta de Brandenburgo, donde también estaba situada la meta al final de un circuito de 10 kilómetros.
Faltaban a la cita el plusmarquista mundial, el etíope Haile Gebreselassie, y el campeón olímpico Samuel Wanjiru, que prefirieron correr en Berlín, pero en septiembre, con una jugosa prima por participar en el clásico maratón berlinés, en el que Gebre logró, hace un año, su vigente récord (2.03.59).
Desde el disparo de salida el contingente africano, más numeroso que nunca por disputarse también la Copa del Mundo (hasta cinco por equipo), tomó la prueba bajo su control y en el décimo kilómetro el color verde de etíopes y kenianos predominaba de forma abrumadora.
Chema Martínez, que a diferencia de los Juegos de Pekín prefirió no cebarse en el ritmo de cabeza (tres minutos el kilómetro) viajaba en el puesto 41, a 46 segundos de la cabeza, unos metros por delante de Rafael Iglesias. Pedro Nimo perdía ya minuto y medio.
En el kilómetro 15 Deriba Merga, cuarto en los Juegos de Pekín, avivó el ritmo para aligerar el grupo. Ocho pasaron el medio maratón en 1.03.03, siempre a tres minutos el kilómetro. Chema iba en el puesto 33, a casi tres minutos, Nimo estaba en el 78 e Iglesias ya había abandonado. Un mal apoyo en el sexto kilómetro terminó por acarrearle una lesión en un gemelo.
Chema sostenía con los portugueses Fernando Silva, Luis Feiteira y José Moreira su guerra particular por ser el primer europeo "auténtico" en la meta, ya que por delante iba el francés de origen marroquí Driss El Himer.
Mientras por delante Abel Kirui sentenciaba la carrera con un ataque sostenido a partir del kilómetro 35, Chema Martínez fue avanzando progresivamente por detrás junto al trío portugués y, tras quedarse solo con Moreira y Feiteira, sacó a relucir su sprint de campeón de Europa de 10.000 para conseguir el octavo puesto.