JOSÉ A. DIEGO | BERLÍN
La medalla de oro de Marta Domínguez en 3.000 metros obstáculos, primera de este metal para España en diez años, tapó las miserias del atletismo español en los Mundiales de Berlín, donde perdió una medalla y tres finalistas con respecto a Osaka 2007.
Dos veteranos, Marta Domínguez y Jesús Ángel García Bragado (bronce en 50 kilómetros marcha), tuvieron que tirar del carro a la espera de que cuaje la nueva generación, que acaba de asomar la cabeza en los Europeos júnior y sub 23.
El mismo día, 17 de agosto, en que Marta consiguió el mayor éxito de su carrera, el 1.500 español se quedaba fuera de la final por primera vez en las doce ediciones de los campeonatos del mundo. Arturo Casado cayó a la primera, y en semifinales se despidieron Reyes Estévez, que había impresionado en el campeonato de España de Barcelona, y Juan Carlos Higuero, que aportaba la segunda mejor marca europea del año (3:32.59).
Fue el mayor fracaso español en Berlín, porque el 1.500 es la prueba más carismática, la que ha dado cinco medallas al atletismo español en Mundiales y ha proclamado a Fermín Cacho campeón olímpico, y porque dos mujeres, Natalia Rodríguez y Nuria Fernández, se encargaron de poner el fallo todavía más en evidencia al meterse en la final.
La descalificación de Natalia fue un accidente, pero también un grave error táctico de la tarraconense, que probablemente habría vencido igual si hubiera esperado a la salida de la curva para abrirse y batir a la etíope Gelete Burka. Cayó en la tentación de pasar por dentro sin percatarse de que, en su levedad, la africana se iría al suelo al primer contacto. Ahora le queda Barcelona 2010. Como a otros.