SANTIAGO APARICIO | NUEVA YORK
Sin síntomas preocupantes que hagan sospechar sobre contratiempos físicos y activado por las limitaciones de un rival frágil, Rafael Nadal sobrepasó el trámite inicial del Abierto de Estados Unidos con la autoridad del resto de candidatos en Flushing Meadows, donde sobreviven también Juan Carlos Ferrero y Nicolás Almagro. Con similar contundencia con la que debutaron el suizo Roger Federer, el estadounidense Andy Roddick o el británico Andy Murray, Nadal afrontó la escena con determinación. Sin malos gestos en su cuerpo, ni en las rodillasm, ni en el abdomen, que semanas atrás condicionó su servicio, y ganó al francés Richard Gasquet por 6-2, 6-3 y 6-3.
Nadal se movió con normalidad. Suelto de piernas. Concentrado. Vivió el partido y mantuvo las distancias. Nunca cedió el servicio. No es Gasquet un adversario que deba inquietar al español. Nunca lo ha sido. Ni cuando formaba parte de los diez mejores del mundo, en 2007. Ni mucho menos ahora. Aún lastimado en su autoestima por la sospechosa acusación de consumo de cocaína. Ha estado el galo penando por el positivo durante cuatro meses. Un lastre moral que ha arruinado su delicada predisposición en la pista, donde nunca ha efectuado un gasto exagerado y se ha agarrado siempre al talento natural que le convirtió en una esperanza para el tenis galo. No prosperaron los augurios. Y ahora busca un espacio en el circuito.
De entrada Nadal le arrebató el saque. Y eso hizo mucho para facilitar el sosiego en el debut del español, que transitó sin sobresaltos por el partido para esperar al alemán Nicolas Kiefer, el ganador del choque contra el también francés Michael Llodra (6-3, 6-4 y 6-4). Es el germano un jugador que siempre se ha estrellado con el español, en las cuatro ocasiones en las que han coincidido. Todas en el pasado año. Incluido Wimbledon y la eliminatoria de Copa Davis entre los equipos de España y Alemania.
Ferrero y Almagro, adelante
También Juan Carlos Ferrero cumplió con las expectativas y se situó, con convicción, en la segunda ronda del último grande del curso. Protagonizó el valenciano la despedida de un clásico de la raqueta, de uno de los representantes del circuito con un tenis más peculiar, capaz de aburrir y ganar a cualquiera. Sin prisa en la cancha. Una virtud que ha perdido firmeza con el paso de los años y eso le vino bien al último finalista español en Flushing Meadows. Ferrero venció por 6-4, 6-3 y 6-3. "Siempre es importante comenzar bien. He salido airoso de la teórica obligación de ganar ante un rival incómodo, que podía estar ante el último Grand Slam de su carrera", indicó el valenciano, que ha recuperado sus expectativas por la competición.
Nicolás Almagro también siguió el paso de sus compatriotas. La falta de concentración estuvo a punto de adentrarle en un apuro contra el belga Steve Darcis, un adversario menor (6-2, 6-4, 2-6, y 7-6(8)). Tras ganar con soltura los dos primeros parciales se metió en un lío. El belga se adjudicó el tercer set y puso en aprietos al español en el cuarto, que reaccionó y llevó la situación al tie break, donde, tras superar dos puntos de set en contra, acabó por llevarle al triunfo. El tenista murciano se enfrentará en segunda ronda al ganador del choque entre el estadounidense Robby Ginepri y el rumano Andrei Pavel.
La derrota de Anabel Medina, la gran esperanza española en el tenis femenino -es la vigésima del ranking-, fue la decepción hispana de la sesión. La tenista valenciana, desdibujada, se quedó a medio camino. Perdió ante la belga Kirseten Flipkens por 6-1 y 6-3. El resto de la sesión contempló el ocaso definitivo del ruso Marat Safin, que ha anunciado su retirada del tenis profesional para el final de año.