GONZALO RABUÑAL
Ya estamos ante el segundo día de descanso, que falta hará para preparar el temible tridente andaluz (Sierra Nevada, Velefique y La Pandera). Por eso, será una jornada totalmente diferente a la primera. En Tarragona, después de la caída de Lieja, fue más un día de recuperación de las heridas. La de ahora será más bien de descanso y mentalización. Saldremos a rodar durante tres horas, a sudar, no conviene que el cuerpo se relaje porque al día siguiente ya hay una etapa durísima. Y también miraremos y remiraremos una y otra vez el recorrido de las tres próximas etapas con final en alto.
Estamos bastante ansiosos porque lleguen estas etapas, tenemos muchas esperanzas en ellas y en lo que pueda hacer Ezequiel. Y también por ver quién, de los favoritos, puede fallar. Hay cierta sensación, de que tiene que llegar el día malo de Valverde. Y Samuel Sánchez, no sé si fue por la caída, lleva dos días bastante flojillo.
Por eso hay que probarlos. Nosotros, como he dicho mil veces, apoyaremos a Ezequiel, pero también ayudará que hay muchos aspirantes. Ocho y nueve corredores se están jugando el podio. Habrá muchos ataques, y contraataques. Serán tres días muy emocionantes y bonitos de ver. Al que veo muy fuerte, con lo que puede convertirse en un muy buen aliado para Ezequiel, es a Ivan Basso, y también a su equipo, el Liquigas.
Hoy (por ayer) reventaron la carrera en el último puerto. Ya se salió a mil. Había la duda de si la escapada se formaría antes o después del primer puerto de la etapa y, por ello, se fue muy fuerte. De hecho, ya hubo un pequeño rosario de corredores que se quedaron cortados nada más empezar la jornada por culpa de ello.
Después se formó la escapada, durante la ascensión, con cuatro corredores, y parecía que el ritmo se tranquilizaba un poco y íbamos más relajados. Pero al Liquigas le dio por avivar el ritmo en la última escalada para eliminar a los sprinters. Apretaron tanto, que se quedó en cabeza un grupo en el que iban tan sólo unos 40.
Les salió mal, porque yo iba detrás, en un grupo con otros espinters, y conseguimos entrar por detrás y ya en meta, se jugaron al sprint la victoria, y el del Liquigas, Daniele Bennati, iba tan reventado por el ritmo que puso su propio equipo que entró el decimotercera posición.