SANTIAGO APARICIO | NUEVA YORK
Rafael Nadal tiró de solvencia para deshacerse del francés Gael Monfils (6-7(3), 6-3, 6-1 y 6-3), obstáculo en la cuarta ronda, garantizó la reconquista del número dos del circuito impulsado por la derrota del británico Andy Murray y se situó entre los ocho mejores del Abierto de Estados Unidos, en los cuartos de final, donde se medirá al chileno Fernando González.
Los recelos que levantó su aspecto físico en el duelo contra su compatriota Nicolás Almagro, acentuados por la asistencia médica que requirió en la pista para solventar sus dolencias abdominales, se derrumbaron en el transcurso del duelo con Monfils. Nadal no rehuyó la pelea. Nunca lo hace. Y obligó al progresivo desahucio de su rival, entregado, impotente, ante el talante rocoso del español.
No le hizo falta al tenista balear, que tardó dos horas y cuarenta y cinco minutos en resolver el compromiso, tirar de este argumento para salir airoso, y reforzado, del choque con Monfils. Nunca ha sido un arma determinante en el juego de Nadal. Tampoco en este caso. A pesar de las condiciones de la pista y del juego, alocado y a palos, del tenista parisino, que se encontró, por vez primera, en los octavos de Flushing Meadows. El galo, que cerró su partido con 63 errores no forzados y con síntomas de impotencia, dejó huérfano de representación al tenis francés.
Nadal, por su parte, recuperó de manera provisional el segundo escalón del tenis mundial. Sólo Novak Djokovic podría arrebatarle el número dos al término del US Open, pero para ello tiene que darse la carambola de que el serbio gane el torneo (jugó esta madrugada contra el español Fernando Verdasco) y que el mallorquín sea eliminado hoy en los cuartos de final ante Fernando González.
El chileno pudo en octavos con el francés Jo Wilfred Tsonga por 3-6, 6-3, 7-6 (2) y 6-4, pero ha perdido los últimos cinco enfrentamientos con Rafa Nadal.