ROI FERNÁNDEZ
Hay la mala costumbre en el fútbol de pasar de la decepción a la euforia en sólo noventa minutos, pero ya están los futbolistas para encargarse de poner los pies en el suelo a golpe de clásicos del refranero futbolero: 'Ni antes éramos tan malos ni ahora tan buenos'. Pues eso, que ni tras la derrota contra el Espanyol el Dépor era tan desastre, ni ahora, después de golear al Xerez es para mostrarse entusiasmado. Así que recurriendo una vez más al refranero popular: No permitamos que los árboles nos impidan ver el bosque. El rival del miércoles era un recién ascendido, en el que lo más parecido a una estrella se llamaba Viqueira. Un equipo que en cuatro partidos no sumó ni un punto y fue incapaz de anotar un gol. Un conjunto sentenciado al descenso salvo que obre un milagro. Así que será mejor apostar por la cautela y no elevar a Juca a los altares por un gol, por otra parte magistral, de falta directa, ni pensar que Riki por jugar los últimos minutos podrá ofrecer el mismo rendimiento en los noventa, eso por mucho que siga empeñado en reivindicar minutos a golpe de pecho tras marcar un tanto con el partido ya sentenciado. No dejemos que los árboles nos impidan ver el bosque.