ÁLVARO FAES OVIEDO
Calma tensa antes de la tormenta. Hace falta que un dedo empuje la primera pieza y el efecto dominó será imparable. En la trastienda de los circuitos las negociaciones se apuran porque hay consignas claras. Todo debe estar cerrado cuanto antes. Cada cual busca su hueco para no quedarse sin silla cuando pare la música. Es difícil aventurar quién lanzará la primera carta al tapete pero los nombres están muy definidos. Este año les toca moverse a los grandes. Ferrari y McLaren se llevan todas las miradas y aunque Alonso está señalado para abrir el baile, también es posible que el equipo inglés se lance primero a la pista y coloque a Raikkonen como pareja para su mimado Hamilton. El matrimonio entre Ferrari y el asturiano está preparado para el jueves, si se cumple la hoja de ruta que Luca Montezemolo ha pasado a su lugarteniente Domenicali. Puede ser el gran día, en las vísperas de correr en Japón, un ansiado regreso al mítico Suzuka.
McLaren aplaude la opción de contar con Raikkonen, cuando los abogados del piloto tienen a punto de caramelo un acuerdo millonario para salir de la casa roja. Vía libre para Fernando Alonso, que ya descansa en Japón apartado del tsunami que genera su inminente fichaje por Ferrari. "Hay que hacer lo posible por tener a los mejores pilotos y no creo que sea un problema contar con dos grandes estrellas", dice Norbert Haug, el hombre de Mercedes en McLaren, feliz por deshacerse al fin de Kovalainen, un fiasco finlandés donde creyeron haber descubierto al nuevo heredero de Kimi. Que todo esto se anuncie es cuestión de horas, dos o tres días a los sumo.
Renault también moverá ficha y señalará a Kubica para el volante que deja libre el piloto asturiano. Puede tardar algo más Brawn en nombrar a Nico Rosberg. Pero irá con ellos. Ya no cuentan con Barrichello -otro problema para el brasileño a la hora de pelear por el título- que se ha asegurado el futuro con un acuerdo por dos años, previsiblemente con la escudería Williams.
Y Toyota, con muchas dudas sobre su continuidad en la Fórmula 1, ya le ha dicho a Glock que no ejercerá la cláusula de renovación automática, que se busque la vida. No se prevén cambios en Red Bull y Toro Rosso, así que en el mercado queda un grupo de saldo para rellenar asientos en las nuevas escuderías. Allí podrán acomodarse los más despistados en el juego de las sillas, a la espera de confirmar quiénes de los recién admitidos han sido capaces de reunir el dinero suficiente para afrontar el Mundial.