MARÍA VARELA A CORUÑA
La temporada 2009-10 de hockey sobre patines comenzó el pasado fin de semana con importantes cambios en las normas de juego. El nuevo reglamento pretende que los partidos sean más vistosos, con más goles y menos interrupciones, por lo que en teoría beneficia a los equipos que, como el Liceo, quieren jugar al ataque y a los delanteros más habilidosos y técnicos.
*Control de faltas. Diez faltas leves se penalizan con un lanzamiento de falta directa. A partir de ese momento, se lanzará una falta directa cada cinco faltas.
"Lo que se pretende es que haya menos choques y evitar las faltas innecesarias, agarrones, empujones... darle mayor dinamismo al juego. Como cada diez faltas hay un lanzamiento directo, los defensas van con más cuidado", explica Carlos Gil, entrenador liceísta.
Además, cualquier agarrón en el área se sancionará como penalti, estando o no la bola en juego o en esa parte del campo. Esto beneficiará en gran manera a los delanteros, sobre todo a los más habilidosos, que partirán con un gran ventaja: "Antes había muchos agarrones y empujones para tratar de desestabilizar al delantero, sobre todo a los más técnicos, para que no pudiera jugar o controlar cómodos la bola, y esto ahora ya no se puede hacer porque enseguida te pitan penalti", continúa en su análisis el técnico argentino de los verdiblancos.
Uno de los que ya ha notado este cambio es Pablo Álvarez, que reconoce que este año puede jugar "muchísimo mejor".
"Ya era hora de que protegieran a los delanteros. Otros años era casi imposible recibir la bola, no te dejaban jugar, te cortaban el juego continuamente. Ahora puedo desmarcarme más y no me pueden tocar en el área, porque es penalti. De hecho, el sábado en Blanes me pitaron tres. Ahora el que me quiera pegar, lo paga caro", comenta el joven delantero del Liceo.
El aspecto contrario es el de los defensas, que deben aprender a defender sin hacer faltas. "Es un cambio bastante grande, pero no queda otra que adaptarse", dice Marc Gual, que añade: "Nosotros lo tenemos más fácil porque tenemos detrás un gran portero".
Carlos Gil reconoce que han trabajado mucho este aspecto, más en plan colectivo que individual: "Lo importante son las coberturas, porque si se hacen bien, las situaciones de peligro se pueden convertir fácilmente en un contragolpe".
*Power play. Las tarjetas amarillas desaparecen, y las azules acarrean una suspensión de dos minutos sin jugar, o hasta que se marca un gol, para el que la recibe, que no podrá ser sustituido, por lo que su equipo tendrá que estar en pista en inferioridad. La roja por acumulación de tres cartulinas azules supondrá expulsión definitiva del encuentro, mientras que una roja directa por una falta muy grave, la exclusión por cuatro minutos.
ECampo atrás. Desaparece el campo atrás. En su lugar, el equipo que supere con la bola el centro del campo tendrá cinco segundos para devolverla al campo contrario.
"El campo atrás, en muchas ocasiones, suponía una limitación para el juego, sobre todo cuando en frente te encuentras un equipo muy cerrado en defensa. Esto permite una alternativa para el juego en ataque", aclara Gil.
*Juego pasivo. Si el árbitro advierte que el equipo que posee la pelota no lanza a portería, le dará cinco segundos para hacer un tiro, y si no lo realiza, le pitará juego pasivo, que es contabilizado como una falta más de juego.
"Se intenta que el equipo que va ganando no duerma el partido para que se vean más goles. Normalmente, los árbitros te dan 45 segundos", argumenta el entrenador.
*Lanzamientos de penaltis y faltas directas. El portero no se podrá mover en el lanzamiento de penaltis o faltas directas, y además deberá tener apoyado el stick y la mano en el suelo en el momento del chute. El resto de jugadores esperarán en el área del campo contrario, por lo que hay opción de segundos y terceros rechaces para el tirador.
"En teoría nos beneficia. Sin embargo, el sábado lancé dos y fallé los dos", bromea Marc Gual. "Pero si sabes aprovecharlo, es una gran ventaja, quieren que un penalti suponga un gol, no como antes, que costaba más marcarlos, porque se movían mucho los porteros", añade.